Pues a fe, señores míos ...

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Massorah

In Cultura on octubre 8, 2010 at 12:06 pm

     La traducción etimológica de esta palabra hebrea puede llevarnos a una cierta confusión. El étimo español es “masora” y entró en el diccionario de la RAE de 1884, lo que me hace sospechar que sea un galicismo de los tantísimos que recoge aquella edición. En efecto el LITTRE contiene la palabra “massore” con una definición muy semejante a la de nuestro diccionario y el magnífico TLFi nos confirma que en Francia ya se usaba dos siglos antes.
 
     Lo relevante de la definición consiste en la siguiente historia que pergeñaré, más o menos, a partir de CE, s.v. Massorah: el hebreo bíblico era una lengua que carecía de vocales y estaba, por ello, sujeta a una razonable variabilidad e interpretación, sobre todo cuando era escrita y de una cierta antigüedad. Así que, hacia el siglo I a. de C., aparecieron los masoretas, otro eslabón, quizás desconocido pero esencial, en la férrea marcha de la Humanidad hacia el pensamiento único y las lecturas unívocas (y, por supuesto, infalibles). Durante medio milenio los “contadores”, como eran también conocidos porque “contaron todas las letras de la Torah“, repasaron cada palabra y cada letra añadiendo vocales, puntuación, observaciones, comentarios, … hasta fijar el texto que quisieron. Un texto absolutamente uniforme, incluyendo particularidades textuales debidas claramente a errores o accidentes.
 
     No sé si han apreciado que estos masoretas fueron héroes aventajados del ínclito Goebbels y de su frase más famosa: una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Cuántas personas por el mundo, en supuestos ideológicos muy alejados del nazismo, hacen fortuna exprimiendo esta sentencia. Los frutos del trabajo de estos exégetas se conocen, en el ámbito de los estudios hebraicos y/o bíblicos, como “textos masoréticos”, cuya misión es construir la verdad primera, transformarla en costumbre por su redundancia eterna en los milenios y, a última hora, apelar a la tradición de la verdad histórica. Así, por este mecanismo arquitectónico de la falacia, los aprendices de brujo caminan impasibles, broncíneos, frente a las evidencias.
 
     Les gritaría Job que sus argumentos son como el polvo, y sus réplicas, como el barro (Job 13, 12, según BC, 1038), pero, atinando de lleno, erraría con gravedad: los masoretas no necesitan apelar a la verdad, les basta con repetir incontables sus polvos y sus barros. En el caso del Libro de Job, por cierto, la versión de los LXX (primera versión escrita de La Biblia, en griego, en el siglo III a. de C.) es bastante diferente de la versión de los textos masoréticos (CE, s.v. Job).
 
     Los masoretas modernos se hallan por doquier, pero su look más fashion lo encontramos bajo la denominación de “consultores de comunicación”. Asépticos, cultos y educados, aparte de las disputas y las controversias, estas agencias de comunicación repiten la fórmula de los Sopherim (contadores) para ganarse la vida: inventar la verdad. Es sólo un trabajo. Y, en el fondo, “¿Rebuzna el asno salvaje ante la hierba? ¿Muge el buey junto al forraje?” (Job 6, 5, según BC, 1030). Desgraciadamente creo que no se conoce a ninguno de esos masoretas históricos, y no se sabe si la repetición laboral de sus “construcciones” afectaría a su quehacer diario; en el caso actual de las agencias y los consultores de comunicación las dudas son muy razonables.

Modestamente … sobre la felicidad (y Benjamin Zander)

In Cultura on julio 2, 2010 at 6:45 pm

     El mes recién acabado se han cumplido dos años desde que echó a andar esta ciberbitácora. El tablero de WordPress contabiliza un total de 197 entradas, 170 publicadas y 27 borradores. A su vez el controlador de comentarios contabiliza 546. La bitácora ha recibido 67.209 visitas hasta el 30 de junio de 2010. Cuando me di cuenta hace unos días de que se iban a cumplir los dos años y, por curiosidad, repasé estos datos me llevé una alegría. Éste es un blog complicado, a veces demasiado complicado, que no tiene un contenido fijo, bien concretado y de interés para un colectivo específico, lo cual, con tiempo y esfuerzo, podría abrirle un hueco interesante en dicho colectivo para multiplicar sus visitas. No tiene una gran cadencia de publicación, en realidad, si quitamos los 6 primeros meses, la media sólo va un poco más allá de 4 entradas al mes y, curiosamente, en los seis cumplidos de este año esa media arroja la exigua cantidad de 2,33 entradas. Tampoco, ni mucho menos, tiene un volumen alto de comentarios, a excepción de entradas muy concretas. Estas dos últimas consideraciones son esenciales para aumentar el número de visitas: publicar mucho y tener muchos comentarios. Quiero decir con todo esto que el objetivo de esta ciberbitácora no era, ni por supuesto es, tener muchas visitas. Pero ni en el primer post donde expliqué brevísimamente las razones, ni en el editorial que acompaña siempre a la página principal he explicado cuál es la razón última que alumbra estas páginas, siendo en realidad muy fácil de explicitar y representando, además, una noción fundamental en mi forma de entender la vida: ser y hacer feliz. Y aquí enlaza el protagonista principal de la entrada: Benjamin Zander.
     No hace falta que insista en que escribir me hace muy feliz, pero me encanta pensar (no sólo me encanta, sino que me motiva y me excita) que, aquí al lado o dispersos por el mundo, otras muchas personas son felices encontrándose, casualmente o no, con estos escritos. Y mirando la lista de entradas más leídas quiero creer que es así. Las diez entradas con más visitas son:

    1. La Tumba I de Vergina. Pintura griega – 6.385
    Intercambiamos casi tantos golpes como ideas (Futurismo II) – 3.576
    Abstracción VI – 3.058
    De Knossos al Pantocrátor – 1.765
    El Teatro es Mérida – 1.727
    Un automóvil es más bello que la Victoria de Samotracia (Futurismo I) – 1.394
    Yo estoy a favor del aborto – 1.334
    Monumento al Holocausto (Berlín) – 1.280
    J.M.W. Turner & Impression – 1.131
    7. La Tumba I de Vergina. Iconografía – 1.024

     En efecto, excepto la séptima, todas las demás son sobre arte. Y hay otras interesantes que no están en esta lista. Por ejemplo la titulada El Universo de Sengai Gibon. Si tecleas en Google el nombre de este autor la primera entrada que aparece en castellano es ésta y sólo por detrás de la Wikipedia en inglés. O la titulada (1) Retratos de El Fayum. Introducción que ha sido colgada en una página de profesores del MEC. Los idiotas biliosos, como la “Patricia” del último comentario dejado en este blog, sólo verán aquí presunción, sin embargo el autor del penúltimo comentario (un opositor gallego), Benjamin Zander y yo vemos ojos brillantes y felicidad. Independientemente de las opiniones expresadas y del grado de acuerdo con ellas, a estos posts han llegado gentes buscando diversión y/o ayuda, y algunos de ellos al menos la han encontrado. Es para mí mucho más importante que cualquier crítica circunstancial sobre la actualidad, por mucho que algunas entradas acerca del Ayuntamiento sean las más leídas en Gerena.
     A este director de orquesta lo conocí hace algunos años a través del blog de un famosísimo jugador de baloncesto: Juan Manuel López Iturriaga. Muchos de ustedes, aunque no sean aficionados lo conocerán porque después de alcanzar su cima deportiva con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles ha sido presentador de programas televisivos, comentarista deportivo, escritor asiduo de El País y … empresario dedicado a la formación de líderes. Sobre este asunto colgó, en su blog de baloncesto, el vídeo que ahora les presento. También es posible que muchos de ustedes lo hayan visto porque no cesa de circular por la web (hace sólo unos días que lo he recibido de un amigo). Aunque el vídeo está colgado en YouTube, pertenece originalmente a una magnífica web que visito con alguna reincidencia y donde pueden encontrarse excelentes conferencias. Se llama TED. Ideas worth spreading (TED. Ideas que merece la pena difundir), y contiene muchos vídeos con charlas ofrecidas por grandes personas de las más diversas procedencias e intereses, bastantes de ellos están además subtitulados, con lo que pueden seguirse sin problemas.
     Bien, no hay ninguna excusa para no utilizar 20 minutos de tu vida en ver este vídeo. Es sencillamente genial. Como no quiero predisponer a nada ni a nadie, sólo les voy a advertir que estén atentos a la definición (en dos partes) de lo que es un verdadero líder, a la definición del éxito, y a la última reflexión sobre nuestro enorme poder para ser y hacer sobre la felicidad.
 

     Únicamente con cambiar la palabra “éxito” por la palabra “felicidad” yo firmaría, sin ninguna duda, todo el contenido. Firmarlo, no obstante, no es fácil, es una lucha constante en la que puedes estar empeñado toda tu vida, y cometer serias equivocaciones. Pero merece la pena intentarlo. Espero que les aproveche.

“Cada uno su propia muerte”

In Actualidad, Cultura on junio 18, 2010 at 10:06 pm

     Se escribirán hoy en el mundo miles de páginas sobre Saramago y se dirán millones de palabras. Éstas no estarán entre las mejores ni entre las importantes. Así que me bastará con darle las gracias.
 
     Una de mis deudas con la cultura es el desconocimiento casi total de la literatura de los dos últimos siglos. Y es una deuda que quizás ya no pueda pagar nunca. Entre esa deuda inmensa tengo, sin embargo, una anotación en mi haber, un Evangelio. Es, además, el último libro que he regalado. Fui feliz leyendo “El Evangelio según Jesucristo”.
 
     No se me ocurre forma mejor de dar un poco de clase a este breve laudatorio que citar a Don José Saramago. Es un párrafo al principio de su Evangelio y seguro que todos ustedes sabrán cambiar algunas palabras para dedicárselo a este tremendo autor que hoy nos deja (aunque el Evangelio quedará siempre).
 

“En este lugar, al que llaman Gólgota, muchos son los que tuvieron el mismo destino fatal, y otros muchos lo tendrán luego, pero este hombre, desnudo, clavado de pies y manos en una cruz, hijo de José y María, Jesús de nombre, es el único a quien el futuro concederá el honor de la mayúscula inicial, los otros no pasarán nunca de crucificados menores”.

Sobre cánones, reglas, … y arte

In Arte, Cultura on enero 20, 2010 at 11:21 am

     La palabra canon es griega = kanón (según GEL). Allí, en la Grecia clásica, kanón definía a una caña, una “varita” (COROM), que servía para diferentes menesteres como mantener algo recto o enrollado en ella. Especialmente interesante, para nosotros, fue su uso como vástago donde se enrollaba un cuerpo de leyes. De aquí tomaron los romanos su significación de “regla”, “modelo” (LD). Y de aquí también, los cristianos acabaron dándole el sentido que tiene hoy para nosotros: “El término griego canon significa en latín ‘regla’. Y se llama regla porque dirige ‘rectamente’ y no lleva nunca por otros derroteros. Hay quienes han dicho que el nombre de ‘regla’ se debe a que ‘rige’; o tal vez porque proporciona una norma para vivir ‘rectamente’; o quizá porque ‘corrige’ lo que está torcido y defectuoso” (ETIM VI, 16, 1). San Isidoro proporciona esta definición porque “el cristianismo adoptó este término para designar al cuerpo de textos doctrinales que habían sido seleccionados como idóneos para impartir la enseñanza religiosa. Mientras algunos textos eran cononizados, es decir aceptados como válidos, otros quedaban fuera de la ley canónica. Estos últimos eran rechazados y considerados como apócrifos o irrelevantes para el conocimiento de la doctrina cristiana” (GRABENEYmito, 256).

     “Y cánones en común se llaman todas las conclusiones que determinan en cada facultad lo verdadero, lo apurado y lo que se ha de tener” (COVARR, s.v. canon). Es decir, los cánones determinan lo verdadero, lo bueno, lo correcto (con-recto), lo que ha de ser, lo que quiere la Naturaleza y Dios, la norma. Mientras, lo que no se atiene a los cánones es torcido y defectuoso, rechazable, inválido y caótico, heterodoxo, herético, … Y, precisamente, en la introducción a los varios volúmenes que dedicó Menéndez y Pelayo a la Historia de los heterodoxos españoles, ya señaló que “nada más impopular en España que la herejía” (MyPhee I, 45).

     Reflexionen unos segundos (no necesitarán más) para acrisolar en cuántos órdenes de su vida cotidiana están sometidos a cánones. Y, ahora, concuerden para siempre en que tales cánones, tales mandamientos (del verbo mandar), no son sino contingencias, nunca verdades absolutas, que nos han impuesto por los métodos más variados imaginables. Tal es la razón que presupone a la pregunta ¿por qué? su potencial nihilista. Lo más importante de los cánones, los mandamientos, las normas y las reglas es que nunca son gratuitas ni dependen de puntos de vista o criterios individuales. Todo lo contrario. A lo largo de la Historia los cánones dependen siempre de criterios ideológicos. Y, desde Marx, sabemos que las ideas de las clases dominantes son en todas las épocas las ideas dominantes. Quizás no exista mejor ejemplo que el eclesiástico. El propio San Isidoro nos cuenta (ETIM VI, 16, 2-10), cómo los “Santos Padres” de la Iglesia (la clase más dominante de la época) establecieron el canon en cuatro Concilios venerables. En realidad se tardó bastante más y, finalmente, fue el Concilio de Trento el que declaró como dogma el canon de la Iglesia Católica. Obviamente, la declaración del canon coincidió con la del Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum = Índice de los libros prohibidos, los que debían quedar fuera del conocimiento. Así pues lo recto y lo torcido, lo que se puede pensar y lo que no, lo que se debe hacer y lo que no son las seis caras del mismo dado con que nos obligan, permanentemente, a jugar.

     En el ámbito de la Historia del Arte no existe, por supuesto, ninguna excepción a lo expuesto. Es más, hay quien defiende (y lo trataremos en breve), que la Historia del Arte no es sino un mito. Y para muestra un botón. Repasen la entrada dedicada a El Universo de Sengai Gibon, donde se muestra una obra japonesa de finales del XVIII o principios de XIX. Consulten después lo que dice/n la/s Historia/s del Arte sobre esa época (por ejemplo HUP maneja los conceptos de tradobarroco, neoclasicismo, romanticismo y realismo) y verán que nada coincide. Gibon era un heterodoxo. Para Menéndez y Pelayo seguro que un heterodoxo ideal: ni era católico, ni era español.

Corra el tiempo y suceda lo que quiera

In Cultura on diciembre 30, 2009 at 11:00 am

     Esta será la última entrada de 2009 y, como el año pasado (Sobre la bibliografía), quería que fuese algo especial. Así que he comenzado a dudar sobre si incidir en los aspectos que más me interesan en esta bitácora (levemente apuntados en el “editorial” y abundados en la entrada reseñada), o ponerme a buscar lo/s sucedido/s más importante/s de este año y subrayar algo al respecto. Me ha llevado muy poco tiempo la reflexión  porque ha quedado suspendida en el primer mes. Enero.

     Hace apenas cincuenta y pico días, a primeros de noviembre, murió Francisco Ayala y en uno de los cortes que pusieron en las noticias apareció diciendo algo así: “no entiendo por qué la gente le tiene miedo a la muerte, si hay que morir” (perdón por la presumible inexactitud de la forma). He decidido hablar de la vida. Y, hace ya tiempo, cada vez que quiero hablar de la vida me siento en la obligación de hablar con dos viejos amigos de extraños nombres. A uno le conozco a través del otro y, a ambos, sólo por lo que escriben. Aunque, ahora que lo pienso, es, en realidad, como a algunos autores de blogs afectos. Estos amigos son Epicuro y Lucrecio. Y en su extensa poesía sobre la naturaleza de las cosas dejaron una frase, en medio de otras maravillas, que debería servirnos de reflexión cada día, aunque fuese brevemente:

la vida es el infierno de los necios

     No es ninguna boutade, ninguna proclama al hedonismo, no está escrita por dos imbéciles enfrascados en el disfrute de la felicidad indecente. No. Es una reflexión serena y cargada de conocimiento, muy discutible (lo que la hace magnífica) pero rotunda. Cualquier pequeño tiempo que le dediquen les llevará muy lejos.

     Quizás a este año pudiese calificarlo, sin mayor escrutinio, como horribilis: en aquel mes de enero murieron mis dos padres y yo, después de 23 años seguidos de trabajo, elegí el paro. Seguro que Annus horribilis no sería mala designación. Pero sí sería inexacta. Relean la frase, ut supra, bajo esta perspectiva.

     Hace sólo unos día repasaba un breve texto de Cicerón: Pro Archia. Es un discurso pronunciado en defensa del poeta Aulio Licinius Archias, que fue acusado de falsa adopción de la ciudadanía romana. Su mayor interés reside en que está considerado como la primera defensa de la importancia de las artes. Y entre ellas destaca la poesía, la escritura. El más grande pensador latino de la República declama una encendida apología de la escritura y de las artes. Así que su estudio y su práctica, viene a decirnos Cicerón, no es sólo un bien privado sino un bien público que vitaliza todos los rincones de la comunidad. No es casualidad, como señala ARBEA, 397, que los humanistas del Renacimiento, empezando por Petrarca, tuviesen este discurso en gran aprecio. Muchos de los lectores de esta ciberbitácora son, a la vez, autores y esta entrada es un grito a la exigencia de su escritura, porque cada uno de sus textos, sobre cualesquiera temas, es una lluvia fina que hace mejor a nuestra sociedad, además de, por supuesto, hacer bien a sus creadores.

Corra el tiempo y suceda lo que quiera

     Esta frase de Macbeth (escena III del acto I) podría complementar la reseñada de Epicuro y Lucrecio, por eso la he elegido como título de la entrada. Tampoco es fácil de descifrar en un suspiro, porque la pronuncia un hombre que estaba “creando” el futuro y no era sufridor pasivo del momento.

     Unan entonces las dos y vivan, escriban, cultiven las artes. Griten. Estén alerta.

     Gracias a todos los que pasean por aquí, felicidades para 2010 y para siempre.