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Los cimientos

In Gramática de la arquitectura on noviembre 1, 2009 at 12:07 pm

     Es muy interesante la definición de San Isidoro: “Una construcción consta de cimientos, piedras, cal, arena y vigas” (ETIM XIX, 10, 2). El obispo sevillano entiende que la arquitectura se compone de materiales: piedras, cal, arena y madera (lignis en el original, es lo que el traductor llama vigas) y otra cosa, que no es ningún material sino una de las partes de la construcción, los cimientos que, además, denomina con la palabra latina fundamentum, que GTL define así= “Fundamentos, base, cimientos, en sentido general y concreto. Usado habitualmente en plural. Cimientos o fundamentos de una construcción”. La importancia que Isidoro le concede a los cimientos no puede extrañarnos si compilamos la siguiente cita bíblica:

 

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, es como aquel hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca (Mt. 7, 24-25)

 

     Por cierto que la VULGATA también utiliza la palabra latina fundamentum en lugar de cimiento que es la preferida para la traducción en BC.

     Sin embargo, “a pesar de su importancia funcional, la ingente cantidad de materiales y de trabajo empleados en su construcción y su crucial situación en el proyecto y en el proceso de edificación” (TARC, 31), las cimientaciones no cuentan con la benevolencia de los estudiosos a la hora de considerarlas como arte. No aparecen en GdlA, no aparecen en AdA y, en general, son ignoradas salvo que la publicación sea de carácter técnico o incluya aspectos esenciales sobre la tecnología arquitectónica. No es de extrañar, teniendo en cuenta que los cimientos poseen en sí mismos los argumentos que definen la diferenciación entre la arquitectura entendida como arte y la arquitectura entendida como ciencia. Y es debido, por supuesto, a su singular característica: siendo no ya imprescindibles, sino definidores de la capacidad edilicia, son, sin embargo, la única parte no visible de cualquier construcción. Y difícilmente puede llamarse arte a lo que no puede verse.

 

Detalle de cimientos en el Erecteion

Detalle de los cimientos del Erecteion, en la Acrópolis de Atenas.

 

     Empezamos pues nuestro recorrido por la gramática de la arquitectura con un elemento que es puramente gramatical (está necesariamente presente en toda edificación), aunque muy sui géneris. Lo más destacado que podría decirse de antemano es que, en primer lugar, los constructores de todos los tiempos y lugares han adaptado sus cimentaciones a las necesidades de los edificios que creaban y a los emplazamientos escogidos. Éstos, los fundamentos, han ido normalmente por detrás de casi todas las demás necesidades: de estilo, simbólicas, rituales, … Y, en segundo lugar, que hasta hace muy poco tiempo, el método de trabajo se basaba en la experiencia y en la ciencia de la prueba y el error. Ésto es, métodos empíricos muy alejados de los complicados cálculos teóricos actuales.

     Pero no nos engañemos, los cimientos, esta parte gramatical oculta, han sido muchísimas veces determinantes para la visibilidad de los conjuntos edificados. No será necesario insistir en un ejemplo tan evidente como la torre de Pisa, y existen centenares de edificios que han caído, total o parcialmente, y han sido reconstruidos, total o parcialmente, a causa de este elemento. Así que aunque, en efecto, siempre fue, y es, un elemento secundario frente a los alicientes ostensibles, muchas visibilidades muy características se deben a esta parte enterrada y misteriosa.

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