Pues a fe, señores míos ...

Archive for the ‘Arquitectura’ Category

Monumento al Holocausto (Berlín)

In Arquitectura on septiembre 27, 2008 at 3:34 am

     No tenía pensado hablar de ello, pero resulta curioso la enorme espectación que genera este monumento. Me ha decidido el hecho de ver estos día atrás una entrada en una página de arquitectura (Plataforma Arquitectura) que visito con cierta frecuencia. Como no he leído nada al respecto, e incluso eludimos la compañía de un guía que nos explicase sobre el terreno la “versión oficial”, lo primero que voy a hacer es identificar lo que pensé sentado en el lugar y observándolo. Después daré algunos datos que tendré que buscar en la web. Lo único que sé de antemano es que el autor es el arquitecto Peter Eisenman, que es un homenaje a los judíos asesinados por el nazismo, inaugurado en 2005, y que está muy cerca de la famosísima Puerta de Brandemburgo y del Reichtag. 

 

Monumento al Holocausto. Berlin

Monumento al Holocausto (vista aérea). Berlín

 

     Para empezar resulta ya complicado dilucidar si el monumento consiste en una escultura o es arquitectura. Se trata de una infinita sucesión de bloques de hormigón bien ordenados en cuadrícula pero diferente cada uno del resto. El suelo que sustenta la obra es ondulado en todas direcciones, lo que favorece que haya bloques que se levanten unos pocos centímetros y otros que lo hagan varios metros. Así que las diferencias entre los miles de bloques, dado que sus bases son idénticas para mantener la cuadricula de la planta, se encuentran en su altura y en la diversidad de sus cinco caras restantes. Sus bloques laterales, desde donde nosotros llegamos al menos, son muy parecidos a lápidas de un cementerio, así que la primera impresión, cuando te acercas, es que has llegado a uno. Pero cuando observas, al estar ya sobre el monumento, las diferentes alturas y formas (este último detalle cuesta un poquito más de tiempo) la idea es que estás ante un bosque de seres humanos. Seres humanos todos diferentes pero, al tiempo, todos iguales: alineados, ordenados, formados. No hay ninguna información que pueda servirnos para identificarlos, ni siquiera podemos estar seguros de que cada bloque de hormigón se corresponda con una sola persona. Allí sólo tenemos formas geométricas y, por definición, universales. Pero es que, además, esas formas geométricas son todas rectas, o sea, poco naturales (ya sabemos que la naturaleza no gusta de líneas rectas). Así que si estamos ante seres humanos diferentes alguien o algo los ha convertido en idénticos, en indiferenciados, o quizás en cánones, en universales repito. 

 

Monumento al Holocausto. Berlin

Monumento al Holocausto (detalle). Berlín

 

     Como son muchísimos los bloques-seres humanos parece obvio que te encuentras ante una ciudad, o un pueblo, de ellos. Pero sigue sin haber información al respecto. ¿Quiénes son ellos? ¿Y si fuesemos nosotros?. Parecen estar allí obligados (nadie se alinea geométricamente por gusto) y, en ese sentido, parecen ligeramente frágiles. Sin embargo, su número y el material del que están hechos les hacen parecer, también, invulnerables y eternos. Casi como una formación defensiva infranqueable. 

     Todo lo dicho cae dentro del ámbito de la escultura. Pero este monumento tiene una particularidad adicional: puede pasearse. Y este concepto lo lleva al campo de la arquitectura. En ese espacio-pueblo, lleno de bloques-seres humanos, se puede meditar, se puede jugar, se puede sufrir y se puede amar. Y todo ello, cuando estás dentro, sin saber dónde empieza y dónde acaba (si es que tiene un principio y un fin, que no lo tiene). Allí se puede vivir. Y si es posible la vida tenemos en la mano una conclusión evidente: el monumento no está muerto. 

     Para el que desee más información, aquí puede ver un vídeo de unos 2 minutos y medio. En esta página está explicada la historia del monumento. Y, por último, en este sitio hay datos prácticos sobre medidas, materiales, …

El Teatro es Mérida

In Arquitectura on junio 29, 2008 at 4:09 pm

     El próximo día 3 de julio se inaugura el 54 Festival de Teatro Clásico de Mérida poniendo en escena a Las Troyanas de Eurípides. 

 

Teatro Romano Mérida

 

     Pero en esta entrada no quiero hablar del festival, ni de Las Troyanas, ni de Eurípides, sino del recinto que acogerá dicha representación: del Teatro Romano de Mérida. Lo primero que se me ocurre al respecto es que, si no lo conocen, corran a visitarlo (y si les es posible hacerlo viendo una obra de teatro, de noche, no lo duden). Recuerdo haber leído que alguien dijo alguna vez que había que construir edificios que supieran envejecer, y, sin ningún tipo de duda, pensaba en la arquitectura clásica. El Teatro de Mérida, en su actual estado, es el mejor ejemplo que conozco. 

     Lo que hace a esta construcción absolutamente monumental es una composición casi perfecta entre lo que tiene (lo que se observa en pie tras su reconstrucción), y lo que le falta. No es que un teatro romano completo no sea una arquitectura asombrosa y bella, pero soy de los que piensan que el paso del tiempo, y la ruina, elevan esa belleza a la categoría de perfección.

     Para comprobar la diferencia se puede observar en la fotografía que sigue uno casi íntegro. El Teatro de Arausio, en la moderna ciudad de Orange, en el SE de Francia, Patrimonio de la Humanidad, y uno de los mejor conservados del mundo. 

 

Teatro Romano de Orange, Francia

 

     Sin duda, la imagen es espectacular. En comparación, al de Mérida le falta toda la summa cavea (parte superior de las gradas), las versurae (las moles de muro que unen las gradas con la escena) y, sobre todo, gran parte de la mampostería posterior a la scaenae frons (el frente de la escena). 

     Pero estas ausencias que el tiempo y la historia han dejado en su imagen, no hacen sino revalorizarlo. Le otorgan una espacialidad y una textura mucho más interesante que al impresionante ejemplo francés, le hacen parecer más vivo y, aunque pareciera contradicción, más auténtico, más real. Ese tiempo y esa historia han convertido una mole ingenieril en una leve piel, en un juego de transparencias, un velo de sugestiones, que realzan la elegancia de los fustes corintios y te permiten imaginar. El teatro de Orange es un conjunto completo y cerrado mientras el de Mérida lo es abierto y sugestivo. Allí sólo hay que disfrutar, aquí se puede disfrutar y volar a la vez.