Pues a fe, señores míos ...

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Les mangeurs de pommes de terre

In Pintura on agosto 16, 2010 at 1:43 pm

     En un libro que acabo de leer se encuentran estas líneas:

Marchante de cuadros, y al comprender tres años después que no, que no era esto, modesto maestro de escuela en Inglaterra. Y en esto la resolución: meterse a cura. Se va a Bruselas a aprender griego y latín. Pero, ¿por qué este rodeo? ¿No hay en algún lado gente que no le exija griego ni latín a su predicador? Se convierte así en lo que llaman un evangelista, y se va a las cuencas carboníferas y les cuenta el Evangelio a las gentes. Y mientras lo cuenta empieza a dibujar. Y al fin ni se da cuenta de cómo se calla, y ya sólo dibuja. Y desde entonces ya no hace otra cosa, hasta que le llega la última hora, cuando se decide a romper con todo, porque quizá durante semanas no le fuera posible pintar; esto de dejarlo todo, la vida antes que nada, le parece natural. ¡Qué biografía! (RILKEcsc, 24)

     Ciertamente, como dice el propio Rilke que, al parecer, la copia de un cuaderno de pinturas, ¡qué genial pequeña nota de apenas una decena de líneas!. Cuánto trabajo podrían ahorrase los autores de mastodónticas autobiografías.
     Muy pocas personas identificarán al pintor de la biografía y, a bote pronto, muchas menos lo reconocerán en el cuadro que incluyo más abajo. Sólo, quizás, los entusiasmados por él y/o los verdaderamente entendidos en arte. Yo, que, como casi siempre, no soy ni una cosa ni la otra, lo tengo relativamente fácil porque Isabel pertenece al primer grupo y éste es, además, uno de sus cuadros favoritos.
     El cuadro es asaz curioso. Y lo es, fundamentalmente, por las palabras que le dedicó su autor: “Creo que la imagen de los campesinos comiendo patatas que pinté en Nuenen es la mejor de todas mis obras” (citado en VGtcp, 159). Aunque lamento no estar, ni de lejos, de acuerdo con el genio, las coincidencias y curiosidades que ya he comentado no podían significar sino que me interesase por este cuadro.
 

 
     La obra es un óleo sobre lienzo de 82 X 114 centímetros pintada en Nuenen el abril de 1885 y se suele traducir al castellano como “Los comedores de patatas”. Entre las 51 “obras maestras” del autor que las editoriales Rizzoli y Skira eligieron para la serie de “Los Grandes Genios del Arte” se encuentra ésta (VGlgga, 72-73), pero sólo 4 son de la época de Nuenen a la que pertenece. Las otras 46 son, justamente, lo que se espera, lo que todos esperamos ver, cuando miramos un Van Gogh. Y es que, si mis números son correctos, Vincent pintó, la nada despreciable cifra de, 197 obras en esta pequeña ciudad del sur holandés, pero apenas ésta de la que aquí hablamos, una de un tejedor y otra con una Biblia han vencido el paso del tiempo y la feroz tiranía de la crítica y el gusto popular.
     Los dos años que pasó en Nuenen, desde finales de 1883 a finales de 1885, se encontrarían en la parte de la biografía de Rilke donde señala que: “… mientras lo cuenta empieza a dibujar. Y al fin ni se da cuenta de cómo se calla, y ya sólo dibuja”. Y dibuja obsesivamente: 197 obras en dos años. De “Los comedores de patatas” existen, según VGtcp, 82, 96 y 97, otras tres versiones: una litografía y dos óleos además de multitud de retratos individuales de los personajes que aquí aparecen.
     No voy a interpretar el cuadro. Como todos ustedes saben tengo cierta aversión a “explicar” cuadros, pero cabría hablar ahora, como señala la bibliografía, de la pasión por aprender a pintar (del Cours de dessin de Bargues y de la editorial Goupil), del maestro Millet, de las revistas inglesas ilustradas críticas con las nuevas formas de vida consecuencias de la industrialización (incluso de la silla dibujada por Sir Samuel Luke Fildes de tan fructíferas consecuencias), de la cercanía, física y psicológica, a sus modelos, de su religiosidad, de su afán, modernísimo, por la fealdad, … A Isabel el cuadro le encanta por lo que representa: la dignidad del desamparo en la más estricta sobriedad (y utilizo la palabra en términos puramente artísticos).
     Aunque, en definitiva, el único interés de la entrada era, de nuevo, sembrar la duda y cuestionar lo que creemos saber.

Nada está aún decidido

In Local (Gerena) on agosto 2, 2010 at 10:47 am

     Algunos movimientos en la blogosfera gerenense de los últimos tiempos, algunas controversias y varias conversaciones amigables acerca del alcalde, del equipo de gobierno y de las próximas elecciones, incluso un tríptico que he visto este fin de semana sobre la política municipal en El Puerto de Santa María, me han llevado esta mañana a la reflexión que les propongo.
     Empecemos por lo obvio: la campaña electoral para las elecciones locales de mayo de 2011 ya ha comenzado. El Sr. Jacinto Pereira (personalizaré en él para facilitar la escritura y para obviar referencias a otras personas que o bien no están a su altura de ninguna de las maneras, o bien no se atreven ni a toserle cuando éste toma alguna decisión) tiene complicado revalidar su triunfo en estas próximas elecciones. Es plausible que vaya a “morir” de triunfo. Acumula tantos, y tales, despropósitos en los ámbitos más variados de su ejecución municipal que él solito no para de incrementar, uno a uno, las filas de los que le ven más como un problema que como una solución. Una soberbia incalculable le ha colocado en la situación de la escapada hacia adelante, dejando enemigos, rivales y desafectos por todas las esquinas de su gestión. También es probable que una, demasiado larga, ejecutoria como alcalde, le haya hecho perder otrora amistades inquebrantables porque, en efecto, gobernar es elegir, y siempre que se elige se atisban satisfechos e insatisfechos por dicha elección. Tendremos tiempo de repasar cada uno de los temas esenciales de política municipal y de expresar nuestras opiniones paso a paso y con claridad. Hay, además, tantos aspectos a tratar que merecerán, en su momento, una aplicación especial cada uno de ellos.
     Ahora bien, hoy la reflexión gira en torno a la oposición política. Pareciera que los errores acumulados, y acumulativos, del Sr. Jacinto Pereira fuesen a ponerle el gobierno en bandeja a esa oposición. Y, creo yo, nada hay más lejos de esta “realidad”. Bien es verdad que existe una ley política de primer rango que dice algo así como que los gobiernos no se ganan, sino que los pierden los gobernantes, pero toda la oposición política local, en este caso IU e IPGe, harían bien en no vender la piel del oso antes de cazarlo y en no sentarse en la puerta, tranquilamente, a ver pasar el cadáver del Sr. Jacinto. El mandato de éste está siendo pésimo en muchos aspectos, pero IU e IPGe deberán demostrar que no sólo esperan quedos a los restos, sino que, por encima de la descomposición del rival, mantienen actitudes, tienen capacidades y son inteligentes a la hora de gestionar la gobernabilidad y el progreso de nuestro pueblo. Es más, el PSOE de Gerena tiene suficientes avales, consecuciones y materias con una gestión bien realizada como para hundirles en la miseria. Sería absurdo, suicida diría yo, no reconocerlas y entenderlas en su justo significado. Como sería insensato pensar que críticas lights o intestinales serán suficientes.
     En especial, creo, tanto IU como IPGe tienen, de entrada, el compromiso, y la prueba, de presentar una candidatura que represente una alternativa real, de calidad, consistente y capaz al actual alcalde. Los grupúsculos no ganan elecciones y dan, al contrario, miedo a mucha gente. La elección de una buena candidatura no es una cuestión de amistad ni de buenas palabras: hay que ser cruel para poner sobre la mesa, principalmente, los defectos de los posibles integrantes de la candidatura, para ser muy realistas y encontrar (o trabajar por ello al menos) aquellas personas que representen valores positivos para el conjunto de la comunidad más allá de intereses, ambiciones o amistades personales. A la misma velocidad, esa candidatura pergeñada debe adquirir un compromiso violento con la información y con la participación ciudadana. No valen los reductos ni los refugios. Hay que tomar la iniciativa y acudir a todos los sitios donde se pueda, sea en las condiciones que sea, si son amigos bien, y si son enemigos perfecto. Lo importante es la consistencia y la seguridad en los argumentos. Y, por último, entre estas primeras labores, hay que ponerse a trabajar barrio por barrio, casa por casa y ciudadano por ciudadano. Estoy convencido de que la impresionante maquinaria socialista sólo podrá contrarrestarse con una labor minuciosa y exquisita de comunicación y escucha.
     Tienen la canícula para recapacitar. El otoño está a la vuelta de la esquina.