Pues a fe, señores míos ...

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Lealtad vs. ignominia

In Actualidad, Local (Gerena) on junio 24, 2010 at 9:18 am

     La blogosfera tiene estas cosas, en ocasiones hay que ultrajar a un gran hombre colocando encima nombres pueriles. Pero es la sucesión, triste desde luego, de los acontecimientos. El único, y enorme, consuelo es que Saramago quedará para siempre y las minúsculas moscas cojoneras desaparecerán (desapareceremos quizás) con un poquito de “Orión” (en homenaje al último post de Aureliano).
     En fin. Qué grande es la palabra lealtad y que mal suena en boca de un cínico (corrijo mis anteriores opiniones y suprimo el adjetivo “decente”. Véase esta entrada al respecto). Como todas las grandes palabras, como todas las grandes ideas, deberían estar proscritas para determinadas bocas. Y, además, en mentes no muy privilegiadas, son motivo de grandes dificultades creando comprensibles dudas e inconsistencias. Para quien es leal de verdad, y no necesita publicitarlo ni colgarse cartelitos en el pecho, la cuestión es evidente por si misma. Para quien, sin embargo, confunde lealtad con otros conceptos: adhesión inquebrantable, ley de obediencia debida, bajeza, excusa, simonismo, … la palabra es tremendamente complicada y no es extraño que se elijan lealtades equivocadas. A la lealtad han apelado históricamente grandes y pequeños dictadores de todos los tiempos. Y hasta el Rey juró lealtad a Franco. Un político puede ser leal a la verdad, a sus ideas (magnífico ejemplo el que dio hace un par de días en El País Antonio Gutiérrez), al programa concreto que defiende, a sus electores, … o a su partido. De entre todas estas opciones ¿cuál creen ustedes que escogerá el politiquillo más rastrero e insignificante que conozcan?.
     Con perdón, y con asco, voy a pegar aquí lo publicado por el Boletín del PSOE el mes pasado:

IPGE anuncia otro sabotaje. Los enemigos del progreso de Gerena están decididos a que no se construya la nueva guardería. Esta vez, al partido de los resentidos se le ha unido la empresa que perdió el concurso de adjudicación del centro infantil, que dice que el proceso ha tenido “irregularidades” y amenaza con denunciarlo ante los tribunales. El propietario de esa empresa, Antonio Vega, anunció, antes de la apertura de sobres, que si él no era el elegido, impugnaría el concurso. Hay quien tiene muy mal perder. Lo último ha sido aliarse con los IPGE. ¡Menuda compañía! Este empresario local, que paga bajos sueldos a sus trabajadores, puede hacer lo que estime oportuno. Allá él si quiere contribuir a la estrategia de paralizar un proyecto de interés social por puro egoísmo personal

     Al Sr. Antonio Vega se le llama saboteador, involucionista, explotador y egoísta que va contra el progreso de Gerena. Además se le acusa de estar aliado con IPGe. Y el Sr. Álvaro Arias dice al respecto, y cito: “creo que la crítica que se le hace es legítima y, además, ajustada a la realidad. No hay, ni de lejos, insultos personales”. Clarito ¿no?. Para todo el que tuviera dudas sobre la ralea de este personaje (entre los que, lo confieso, me incluía) esta opinión las despejará de una vez y para siempre.
     Ahora que un destacadísimo miembro del partido ha confesado que todos los del PSOE son putas (en El País también, quizás demasiado sincero el Sr. Ibarra, leal a sus ideas), cabría recordarle que se puede ser puta honrada. Primero, el párrafo entero es un insulto; segundo, lo legítimo (que viene de ley) en un Estado Democrático y de Derecho es acudir a las leyes cuando se creen vulnerados tus derechos, y no hay nada criticable en esa actitud salvo atenerse a lo que dicten los tribunales; tercero, ni una sola frase de ese párrafo se ajusta a la verdad, ni una sola, pero, quizás por deformación profesional, genética, o de “lealtades”, el concejal tiene serias dificultades en diferenciar la verdad de la propaganda.
     Lo que defiende este concejal y se hace desde el Boletín del PSOE local es ignominioso, es una caza de brujas que dejaría pálido al senador McCarthy, es digno de la época más negra de la Inquisición española y comparable a los peores instintos de las más cutres “stasis” de la Europa del Telón de Acero. Denominar a ello “críticas legítimas y ajustadas a la realidad” es un insulto insoslayable. Pero vaya el concejal, sus jefes y sus acólitos, preparando los archivos de fotos, las pruebas de sangre, los espías de nóminas y condiciones laborales, y a todos los desperdicios del carasol, porque hasta mayo del 2011 queda un año: va a ser muy largo y no sé yo si al juez le interesará mucho esta basura.

“Cada uno su propia muerte”

In Actualidad, Cultura on junio 18, 2010 at 10:06 pm

     Se escribirán hoy en el mundo miles de páginas sobre Saramago y se dirán millones de palabras. Éstas no estarán entre las mejores ni entre las importantes. Así que me bastará con darle las gracias.
 
     Una de mis deudas con la cultura es el desconocimiento casi total de la literatura de los dos últimos siglos. Y es una deuda que quizás ya no pueda pagar nunca. Entre esa deuda inmensa tengo, sin embargo, una anotación en mi haber, un Evangelio. Es, además, el último libro que he regalado. Fui feliz leyendo “El Evangelio según Jesucristo”.
 
     No se me ocurre forma mejor de dar un poco de clase a este breve laudatorio que citar a Don José Saramago. Es un párrafo al principio de su Evangelio y seguro que todos ustedes sabrán cambiar algunas palabras para dedicárselo a este tremendo autor que hoy nos deja (aunque el Evangelio quedará siempre).
 

“En este lugar, al que llaman Gólgota, muchos son los que tuvieron el mismo destino fatal, y otros muchos lo tendrán luego, pero este hombre, desnudo, clavado de pies y manos en una cruz, hijo de José y María, Jesús de nombre, es el único a quien el futuro concederá el honor de la mayúscula inicial, los otros no pasarán nunca de crucificados menores”.