Pues a fe, señores míos ...

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De trabajadores, autistas y mesías

In Actualidad, Local (Gerena), Política on mayo 27, 2010 at 8:51 am

     No suelo hacerlo por diferentes razones, que no viene al caso explicitar ahora, pero en este caso voy a cometer la torpeza de comentar varios asuntos diferentes en la misma entrada.

     Voy a empezar por las protestas que están organizando los trabajadores del Ayuntamiento. Hay una expresión vulgar , y sin ánimo ofensivo, que es la de “tocapelotas”. Es el tipo especialista en “tocar los huevos”, frase muy castellana que con alguna diferencia se usa también en toda Hispanoamérica (“inflar los huevos” en Argentina, “caer en los huevos” en México, …) y significa ser especialista en molestar, en incordiar e importunar a alguien. Aquél que siempre dice la peor frase posible en el peor momento posible, pudiendo además decir la contraria o (“cuánto vale un callado”) guardar silencio al menos. El Ayuntamiento, con el Sr. Pereira Espada a la cabeza, se está especializando en esto, desde hace mucho tiempo. Y, sobre todo, para ir haciendo amigos, en “tocar los huevos” a dos amplios colectivos: uno, amplio de por sí, es el de los más débiles o que menos oportunidades tienen para defenderse (éste parece un gen propio del PSOE); otro, que se amplía inconmensurablemente (sólo hay que leer en Boletín del PSOE de Gerena para su desgracia), es el de los que tienen voz propia y pretenden defender sus derechos por encima de las arbitrariedades (por utilizar un término suave) del sátrapa. Al Sr. Pereira Espada, que le gusta tanto, con razón, presumir de democracia, de elecciones y de mayorías, quizás se le olvide que un Comité de Empresa es un órgano elegido democráticamente y tiene, por tanto, exactamente la misma legitimidad que la suya. Mal hace atacando sus propias legitimidades (y no hablemos de “sindicalistas históricos” que demuestran lo difícil que es envejecer). No haré ninguna descripción del asunto porque en el blog de Ciudad Educativa hay un relato continuado y exhaustivo de la situación, así que sólo quiero dejar por escrito dos consideraciones: la primera es que apoyo totalmente la lucha de estos trabajadores, es más, puede que nos pille muy lejos y que no nos interese, pero quien así piense está completamente equivocado: la lucha de un trabajador es, más tarde o más temprano, la lucha de todos los trabajadores; la segunda es que quizás el Ayuntamiento debería dejar de “tocar los huevos” y ponerse a hablar, a negociar, a discutir, y para ello lo mejor es intentar afrontar el problema con sinceridad y con buenas intenciones.

     El segundo asunto es muy cortito y sólo se trata de un recordatorio. Ya sé que desde tiempo inmemorial esconder la cabeza es una buena estratagema para salir en la foto y que nadie te señale, pero esto, aquí y ahora, no va a ser posible. Les recuerdo a los concejales del PSOE, sres. Álvaro Arias y Javier Fernández y a las sras. Margarita Gutiérrez y María José Polo que estoy esperando que me contesten a la siguiente pregunta: ¿aprueban ustedes que en el Boletín del PSOE de Gerena se hagan referencias personales, insultantes, vergonzosas y descalificadoras a un Autónomo local cuya pequeña empresa da trabajo en el pueblo?. Obviamente no tienen por qué contestar (qué más da si sólo es la pregunta de un ciudadano), pero quede anotado que esta es la segunda vez que les ruego una respuesta.

     El tercer asunto, por fin, es una concesión a la edad. Estoy harto de mesías. Y, sobre todo, de los mesías que vienen con pancartas y con focos de colores anunciando que la buena nueva son sus ideas geniales, inmaculadas, pristinas y certeras. De los mesías que vienen con cámaras de televisión a decirnos lo equivocados que estamos el resto de los seres que no tenemos más que arrastrarnos por un mísero trabajo. De los mesías que alardean de nuevos títulos nobiliarios (¡¡catedráticos de matemáticas!!, ¡¡másteres medioambientales!!, …) para convencernos de nuestras miserias morales y pecuniarias y de nuestras bajezas de miras. De los mesías, en fin, que forman una raza superior cuya fuerza es la verdad, la verdad absoluta y evangélica que ellos, en exclusiva, poseen. Les ruego que me perdonen, no por miedos atávicos, porque como no creo en Dios me cuesta creer en sus hijos, sino porque estos hartazgos son fruto de la decrépita edad. Bienaventurados ellos, los libres de contradicciones, los espíritus límpidos que nunca han necesitado venderse a nada ni a nadie y aquellos a los que Dios ha obsequiado con una embajada mesiánica para sus vidas. No importa que sean funcionarios (manda huevos), que nunca hayan necesitado ninguna subvención de un organismo dudoso de nada (por ejemplo gobiernos que incumplen el Protocolo de Kyoto causando el cambio climático), que no se les conozca ninguna aportación positiva más allá de expandir sin control el virus del miedo (con la Iglesia, en la Edad Media, se hablaba de “el espesor del miedo”) y dilapidar, ellos mismos, los recursos que tan duramente critican. Son los apóstoles del caos pero no importa, porque su mesianismo, a la par que nos condena a nosotros, les salva a ellos: si tienen razón perfecto, y si no la tienen estamos condenados al infierno, a un infierno muy sartriano. Miren ustedes señores mesías, aunque, en realidad, podemos compartir la casi totalidad del Sermón de la Montaña, me hartan los personajes cuya principal función es la de dar lecciones de dignidad al resto de los simples e imperfectísimos mortales.

645.000 euros

In Actualidad, Política on mayo 20, 2010 at 9:08 am

     El titular de la noticia es para ponerte los pelos como escarpias. Y, sin embargo, seguro que pasó completamente desapercibida.

Lipasam ahorra 645.000 euros con su plan de  reducción de altos cargos

     La leí ayer en el Diario de Sevilla y el contenido se resume en este párrafo: “La empresa mantiene que ha reducido los altos cargos. Las modificaciones han conseguido pasar de 12 directores y 11 jefes de servicio que había antes, a 6 directores y un jefe de servicio más (en total 12), un ahorro anual que cifra en 645.123 euros en costes salariales directos“.

     Las cuentas son temibles y las preguntas insoslayables. Primero ¿cuánto ganaba cada uno de estos artistas?, por desempeñar una labor prescindible; segunda ¿cuánto podrían ahorrar, si de verdad quisieran hacerlo exhaustivamente? ; tercera ¿cuántas empresas públicas existen en la provincia de Sevilla?; cuarta ¿cuánto cuestan, a la provincia de Sevilla, todos los altos cargos de sus empresas públicas?. Si alguien tuviese a bien hacer estas cuentas, ¿se sorprenderían si obtuviésemos una cifra mayor de la que se va a ahorrar, en esta misma provincia, con la congelación del sueldo a los pensionistas?. Yo no, desde luego. Y no contemos, encima, que la mayoría de esos altos cargos (y medios, y bajos) son evidencias palpables de un nepotismo que ni los Papas de la Edad Media se hubiesen atrevido a ejecutar.

     Pero nadie habla de estas cosas. Solamente cuando la situación se hace insostenble (como parece que le pasó a Lipasam en 2008, según la misma noticia) hay algunos ajustes y se deciden algunos recortes. Entre el funcionariado de “gama alta”, las empresas públicas, los patronatos, las administraciones, los “entes” públicos, los políticos, los subvencionados, … existe un sumidero que se traga miles de millones de euros cada año. El único problema es que todos estos parásitos tienen relaciones simoníacas con los que deciden recortar las pensiones o los sueldos de los trabajadores. Así nos pinta la cosa y así nos pintará.

     Urge una reforma de todo este purgatorio y de todos estos “bigotes”  para sanear las cuentas públicas, para recomponer los gastos, para barrer debajo de las alfombras, para redistribuir de verdad las inversiones, para moralizar la vida pública, para hacer pedagogía social, para construir un país en progreso, al menos, hacia una igualdad de oportunidades.

     Me temo, sin embargo, que en la agenda tiene prioridad la reforma laboral. Y que ésta no incluirá el despido inmediato y procedente de todos estos piojos.

Me dimito

In Actualidad, Política on mayo 13, 2010 at 9:04 am

     Casualmente conecté anoche la TDT en el canal CNN+ y allí estaba Iñaki Gabilondo entrevistando a Josep Antoni Duran i Lleida. Proponía éste formar un gobierno de concentración nacional por unos meses y, a continuación, convocar nuevas elecciones. Le señala Iñaki que eso era “un brindis al sol” a lo que, no sin un leve tono de amargura, respondió el Sr. Duran que el hecho de que fuese imposible no quería decir que no fuera buena idea.

     Lo que más toca los huevos de este ZP (y su coro de ineptos, abrazafarolas, chorizos, sinvergüenzas, vividores, indignos, …) no es que se desmienta a sí mismo con rotundidad, saña y alevosía; no es que esté llevando al país entero a una ruína de la que nos costará años, y dolores, salir; no es que haya puesto a los españoles a los pies de “los mercados”; no es que sea un absoluto inoperante al que tengan que llamar a Bruselas, y desde Washington, para ponerle las pilas y echarlo a andar como si fuese un muñequito de Duracell; no es que, con las medidas anunciadas (y las que tiene en mente = edad de jubilación, cálculo de las pensiones, …), sea el mayor atracador del estado del bienestar y de los derechos sociales de toda la historia de España; no es que no sepa ni dónde está, ni adónde va, ni de dónde le vienen; … No. Lo peor, con diferencia, es que nos tome por idiotas, que se presente una moción de censura absoluta a él mismo, que se la gane, y que quiera seguir gobernándonos y ¡¡explicándonos lo bien que lo hace!!. Verdaderamente indecente.

     Al tétrico mensaje de ZP ayer le faltó la guinda imprescindible para dotarlo de una mínima credibilidad: “Ustedes me perdonarán, si pueden, pero me dimito … porque, evidentemente, no puedo pilotar la misma nave con dos políticas antagónicas. Es decir, no puedo conseguir que el galeón se mueva a la izquierda y a la derecha al mismo tiempo”. Pero no sólo se le olvidó esta frase final, sino que a partir de hoy los corifeos y palmeros varios aparecerán por todos lados (especialmente por las televisiones amigas) ilustrándonos sobre su valentía, su saber hacer, su capacidad para tomar las decisiones oportunas en cada momento, la favorable evolución de la crisis, … y demás verborrea.

     De todas formas, no se dejen engañar, toda esta batería de recortes no sirve para nada. Quiero decir: estos truculentos ahorros sirven para no caer en la bancarrota inmediata pero no solucionan ningún problema. Puede haber gentes de buena fe, o ingenuos, que piensen que estas medidas, aunque duras, servirán para solucionar el problema y que, a partir de ellas, saldremos adelante. Nada más falso e irreal. Lo más probable es justo lo contrario, que estas medidas agraven la crisis, la hagan más profunda y prolongada. Este es el verdadero drama. La inacción y la mentira nos han traído a una situación en la que son necesarios duros recortes sociales para seguir empeorando.