Pues a fe, señores míos ...

Ussher y “nuestra Cronología”

In Cultura, Historia on octubre 6, 2009 at 2:43 pm
PP. El arzobispo James Ussher

LELY, PETER. El arzobispo James Ussher. Óleo sobre lienzo. 78,1 x 65,4 cm. c. 1654. National Portrait Gallery. London.

 

     Lamentablemente el arzobispo Ussher es mundialmente reconocido como un soberano imbécil, con una de las meteduras de pata más importantes de la Historia: “Es un lugar común en los manuales de historia de la arqueología comenzar con una chanza sobre James Ussher” (SdO, 29). Y, en efecto, Glyn Daniel, por ejemplo, incluye esta sutil estocada en su manual: “En el siglo XVII teólogos como el arzobispo Ussher y el obispo Lightfoot elaboraron una cronología exacta del mundo y del hombre basada en los cálculos que se encuentran en el Génesis” (HdlA, 109). Así de injustas son, a veces, las cosas.

     James Ussher, Arzobispo de Armagh y Primado de Toda Irlanda (los dos mayores honores que podían concederse en la iglesia irlandesa), nació en Dublín en 1581 y murió en 1656 siendo enterrado, ante la insistencia del mismísimo Cromwell, en la Abadía de Westminster tras un gran funeral. En 1650 publicó el libro “Annales Veteris Testamenti, à primâ Mundi origine deducti“, que apareció traducido al inglés en 1658, dos años después de su muerte. Sus primeras palabras dicen así:

 

Al principio Dios creó el Cielo y la Tierra, Gen. I. v. I. Este principio, de acuerdo con nuestra Cronología, fue hacia la entrada de la noche antes del día 23 de octubre, en el año 710 del Calendario Juliano

 

     Este párrafo se traduce normalmente por todos los que en la actualidad se ocupan del asunto como que el mundo comenzó a existir el 23 de octubre del 4004 a. de C. a medianoche (lo cual, por cierto, no es exacto ya que lo que dice el texto sería: “al atardecer del 22 de octubre”. También hay otros errores que lo sitúan el 26 de octubre a las nueve. Nos ahorramos explicar la traslación de la fecha juliana a nuestro calendario gregoriano). En cualquier caso, los científicos actuales le calculan a la Tierra  una antigüedad de varios miles de millones de años y, por ejemplo, sabemos que Lucy tiene alrededor de 3,5 millones de años.

     Sin embargo Ussher no era ni un dogmático ni un charlatán barato. Aunque, como está dicho, sea difícil hoy encontrar algún texto en el que no se ridiculice al arzobispo de Armagh, habrá que recordar dos cosas inmediatamente. En primer lugar, la lista de personajes que hicieron parecidas dataciones cronológicas o que se adhirieron a éstas es ilustrísima, e incluye a reconocidos “genios” como Escalígero, Kepler y Newton, es decir, Ussher representa a lo mejor de los eruditos de su tiempo. Y, por otra parte, estos cálculos estuvieron muy presentes hasta bien entrado el siglo XIX (aunque es cierto que cada vez con menos verosimilitud) cuando dos Carlos: Lyell y Darwin propinaron suficientes argumentos para desecharlos por completo. Lo explica muy bien Martin Rudwick, de la Universidad de Cambridge: “Lejos de ser reprendido por oscurantista u objeto de mofa por su ingenuidad, este erudito arzobispo irlandés fue admirado por tal precisión cuantitativa del recuento aceptado de la historia del mundo. Otros “cronólogos” igual o mejor informados discutieron la fecha exacta de Ussher, pero sin dejar de compartir los métodos académicos que le habían llevado a este cálculo” (TTT, 250).

 

Primera página del libro de Ussher en inglés, publicado en Londres en 1658.

Primera página del libro de Ussher en inglés, publicado en Londres en 1658.

 

     Como puede comprobarse en el libro de Chrispopher Hill era considerado, entre otras cosas, como un “notable matemático” (HILL, 61) y mantenía amistades entre los principales intelectuales del momento como Henry Briggs o sir Walter Ralegh.

     En un interesante artículo, Stephen Jay Gould (nada sospechoso de connivencia), se pregunta qué sentido puede tener culpar, o ironizar con escarnio, a una época, o a un autor, desde otra en la que se trabaja con principios completamente diferentes. Esto es sólo entender el pasado como algo viejo, primitivo y trasnochado, viene a decir. Y citando a otro especialista añade: “Es un gran error, por lo tanto, suponer que Ussher estuvo simplemente interesado en resolver la fecha de la creación: esto sólo puede ser supuesto por los que nunca han ojeado su trabajo… The annals es la tentativa de una síntesis cronológica completa de todo el saber histórico conocido, bíblico y clásico… De su volumen quizás sólo una sexta parte o menos es material bíblico” (SJGOULD, 7).

     Es obvio que sus cálculos, hoy, nos resultan absurdos y es obvio que se equivocó radicalmente en el método. Pero es igual de obvio que su esfuerzo intelectual responde a uno de los intereses de su época, a la información disponible y a su metodología. Quizás la mayor desgracia de Ussher fue que su fecha se imprimiera en todas las biblias calvinistas de aquel siglo y que, hasta hace pocos decenios, se siguiera distribuyendo en norteamérica.

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  1. De nuevo me tienes por aquí amigo Herodoto. Dispuesto a seguir aprendiendo con tus entradas. De verdad que es un placer volver a leerte.

    Un saludo

  2. Me encontré con este nombre en la página 1438 en la Biblia de Referencia Thompson. Aparece relacionado con las fechas cruzadas de la Biblia y la Historia Secular. Estoy estudiando en este momento para aplicarlo a la disertación de esta noche en la casa de oración de mi colonia. Realmente cuando uno conoce Al SeñorJesucirsto el tiempo pasado no importa. El Señor Jesús es(eterno) y no me interesa saber cuando fue el tiempo exacato de la creación. Quizá sea una de las cosas que le preguntaré a Dios cuando de seguro esté en su presencia. Quizá un nino lo entiende mejor que un adulto. Este comienza a preguntar su origen cuando tiene uso de razón y cuando ya se le puede explicar y conoce de fechas, horas y momentos. No me preocupa saber de fechas. Solo se que estaré con Jesús por la eternidad por que él lo ha prometido en su palabra.

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