Pues a fe, señores míos ...

Un automóvil es más bello que la Victoria de Samotracia (Futurismo I)

In Arte on febrero 18, 2009 at 8:00 pm

     La frase completa es ésta: “un automóvil rugiente, que parece correr como la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia” (MF), y todavía suele levantar ampollas. Nunca antes nadie se había atrevido a expresar algo parecido. La rotunda provocación fue escrita hace exactamente hoy 100 años por Filippo Tommaso Marinetti, un italiano que nació en Egipto, se educó en París y murió a la edad de 68 años cuando, de haber sido fiel, como Boccioni por ejemplo, debería haber muerto unos 30 años antes. Todo está publicado en la primera página del diario “Le Figaro” el sábado 20 de febrero de 1909. El título del artículo era: Le Futurisme (El Futurismo). 

 

Portada del diario parisino Le Figaro el 20 de febrero de 1909

Portada del diario parisino Le Figaro el 20 de febrero de 1909

 

     Quizás ellos se creyeran algún tipo de hombres nuevos sobre la tierra, pero sólo eran, como tantos, hijos de su tiempo. Expresaron como casi nadie la atmósfera eufórica que recorría Europa y el mundo en la primera década del siglo XX, cuando se llegó a pensar, en palabras del propio Marinetti, que la Humanidad se encontraba “sobre el promontorio más elevado de los siglos” (MF) y que “el progreso triunfante de la ciencia (hacía) inevitables los cambios profundos en la humanidad” (MFP) como afirmaron un año más tarde los cinco mayores exponentes de la pintura futurista. Treinta y cinco años y dos guerras mundiales después, todas las dudas eran razonables. Y así lo expresó otro hijo de su tiempo: Samuel Beckett mientras esperaba a Godot. 

     Pero los futuristas: Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo, Gino Severini, … curiosamente, no conocían al futuro de Beckett ni Godot, y tampoco estaban, para nada, interesados en las glorias pasadas: “Lucharemos con toda nuestra fuerza contra la fanática, insensible y cursi religión del pasado, una religión alentada por la existencia viciosa de los museos. Nos rebelamos contra la adoración ridícula de viejos lienzos, viejas estatuas y viejas baratijas, contra todo lo que está sucio y lleno de lombrices y derruido por el tiempo (…) Fuera con los arqueólogos afectados de necrofilia crónica! ¡Abajo con los críticos, esos proxenetas complacientes! ¡Abajo con los académicos hinchados de gota y los profesores borrachos e ignorantes!”. “Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo” (MFP). 

 

Marinetti alrededor de 1915

Marinetti alrededor de 1915

 

     Por contra, estaban descubriendo un mundo nuevo, bello, absoluto: “¿Por qué deberíamos cuidarnos las espaldas, si queremos derribar las misteriosas puertas de lo imposible? El Tiempo y el Espacio murieron ayer. Nosotros vivimos ya en el absoluto, puesto que hemos creado ya la eterna velocidad omnipresente” (MF). Y una Italia nueva: “A los ojos de otros países, Italia sigue siendo una tierra de muertos, una vasta Pompeya, repleta de sepulcros. Pero Italia está renaciendo. Su resurgimiento político será seguido por un resurgimiento cultural. En la tierra habitada por campesinos analfabetos, se levantarán escuelas; en la tierra donde la única profesión disponible era la de no poder hacer nada nuevo bajo el sol, ya se encuentran rugiendo millones de máquinas; en la tierra donde la estética tradicional reinaba como suprema, nuevos vuelos de inspiración artística están emergiendo y maravillando al mundo con su brillantez” (MFP). “Cantaremos a las grandes masas agitadas por el trabajo, por el placer o por la revuelta; cantaremos a las mareas multicolores y polifónicas de las revoluciones en las capitales modernas; cantaremos a la vibración nocturna de los arsenales y los astilleros, incendiados por violentas lunas eléctricas; a las estaciones ávidas, devoradoras de serpientes que humean; a las fábricas suspendidas de las nubes por los retorcidos hilos de sus humos; a los puentes semejantes a gimnastas gigantes que husmean el horizonte; y a las locomotoras de pecho amplio, que patalean sobre los rieles, como enormes caballos de acero embridados con tubos, y al vuelo resbaloso de los aeroplanos, cuya hélice flamea al viento como una bandera y parece aplaudir sobre una masa entusiasta. Es desde Italia que lanzamos al mundo este nuestro manifiesto de violencia arrolladora e incendiaria con el cual fundamos hoy el FUTURISMO porque queremos liberar a este país de su fétida gangrena de profesores, de arqueólogos, de cicerones y de anticuarios. Ya por demasiado tiempo Italia ha sido un mercado de chamarileros. Nosotros queremos liberarla de los innumerables museos que la cubren por completo de cementerios” (MF). 

     Perdón por estas citas largas y espesas, pero nada como conocer la opinión de los autores de primera mano. Así que el Futurismo expresó el “énfasis en desechar lo que se concebía como un arte estático e irrelevante del pasado y celebrar el cambio, la originalidad y la innovación en la cultura y en la sociedad. El manifiesto de Marinetti glorificó la nueva tecnología del automóvil y la belleza de su velocidad, poder y movimiento” (EB, s.v. Futurism). 

     Para no alargar más esta entrada, en la siguiente intentaré reflejar cómo se llevó todo esto al lienzo.

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  1. Muy interesante artículo J.M.M Limia. Siempre se aprende en tu blog…!!!
    Sigue así!! Un saludo…

  2. Gracias Joaquín. Saludos.

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