Pues a fe, señores míos ...

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Su Majestad, la Reina

In Actualidad on octubre 31, 2008 at 10:17 am

     No han pasado ni siquiera tres semanas desde que publicase las entradas sobre George Steiner y sobre el carasol y los lugares cortos, y ya tenemos encima otra gran polémica de la Nueva Inquisición. Los ejemplos se reproducen diariamente, pero en este caso el tema es bastante sensible por afectar a la corona y al debate, cada día más engordado, sobre la dicotomía reino-república. 

     Parto del apriorismo de que no soy ni monárquico ni republicano, como no soy ni del Betis ni del Sevilla, como no soy de derechas ni de izquierdas. Soy un ser humano oscilando entre el canibalismo y los movimientos anti-globalización. Y como una de mis películas favoritas es Crash, no me gustan las etiquetas que, en términos históricos, no significan absolutamente nada. Si tenemos que llegar a un acuerdo en este sentido sólo estoy dispuesto a firmar con Descartes: “Cogito, ergo sum“. Eso sí, hay un argumento que me parece de peso a la hora de preferir el sistema republicano: la temporalidad. Un rey es rey desde que nace hasta que se muere, el presidente de una república lo es hasta que una votación lo echa (pero incluso este argumento tiene sus aspectos negativos). 

     Pues bien, la Reina Doña Sofía apareció anteayer en los medios con afirmaciones como que los homosexuales tienen derecho a casarse pero que no debería llamarse a eso matrimonio. Son adelantos de un libro que saldrá hoy, creo, a la venta. Ayer los colectivos de homosexuales pusieron el grito en el cielo y ayer mismo La Casa del Rey hizo público un comunicado oficial en el que lamenta el malestar creado. Tendremos polémica larga sobre si dijo lo que dijo, no dijo lo que no dijo, dijo lo que no dijo, no dijo lo que dijo, … Yo partiré de la idea de que Doña Sofía sí dijo esto y, además, lo que me parece más importante lo dijese o no, lo cree. 

     La Nueva Inquisición, olfateando una oportunidad de oro, se le ha tirado a la yugular. Ellos, tan celosos de sus derechos, tan sensibles con sus opiniones, tan irascibles, vuelven a demostrar que no son capaces de respetar ni siquiera el más elemental de los derechos, después del derecho a la vida, el de pensar libremente. No estoy de acuerdo con Doña Sofía. Yo sí creo que puede llamársele matrimonio. O no. Pero defiendo su absoluta libertad para pensar lo que piensa y, si quiere, expresarlo. Desde su puesto institucional debe exigírsele que respete el ordenamiento jurídico, que lo aplique exquisitamente e incluso que lo defienda, pero nunca, ¡jamás!, que piense como la mayoría o, lo que es peor, como la Nueva Inquisición. Es más, si la Reina no puede (como de hecho no puede) pensar lo que piensa y decirlo, éste se convierte,  para mí, en otro argumento de peso para suprimir la monarquía: no debemos pedirle a ningún ser humano que renuncie a su libertad de expresión, a cambio de nada y menos a cambio de dinero. El presidente de una república sí puede expresarse libremente. 

     Odiosa sociedad del pensamiento único a la que estos, supuestamente, progresistas de la Nueva Inquisición quieren llevarnos. La Reina está en contra de una cierta nomenclatura sobre la unión entre homosexuales, a por ella. Steiner pone ejemplos no demasiado bien elegidos sobre la inmigración, a por él. Que todos aparentemos, al menos, que pensamos igual. Y sino que nos pongan una Cruz de David amarilla en la manga del abrigo. Aprovechando que ahora hace frío. Pero hay otros fríos, no climáticos, que no se quitan con abrigos.

6. La Tumba I de Vergina. El rapto

In La Tumba I de Vergina on octubre 29, 2008 at 8:01 pm

     Ya hemos visto en la entrada anterior que nada más entrar en la cista los arqueólogos identificacron el tema de la gran pintura mural donde se encontraban cuatro personajes: “el rapto de Perséfone por Plutón”. Vamos a realizar ahora un pequeño análisis iconográfico del asunto. Este nuevo aspecto me obliga a hacer una consideración previa referente al rapto, per se

 

Una estela funeraria con la escena de un rapto anterior a la Tumba de Perséfone

Una estela funeraria con la escena de un rapto. Anterior a la Tumba de Perséfone

 

     “El 1 de abril del año 326 d. de C. el Emperador Constantino publicó un edicto con duras palabras, atacando violentamente la práctica del rapto matrimonial o el robo de la novia. Dirigido ‘al pueblo’ (‘ad populum‘), la ley exige el castigo de todas las personas involucradas en tales prácticas, incluyendo incluso a la propia muchacha y a sus padres, si acordaban después el matrimonio de su hija con el raptor. Este edicto marca el primer reconocimiento explícito en la ley romana del matrimonio por rapto, aunque es evidente por otras fuentes literarias que el fenómeno no era nuevo en la época de Constantino” (EVANS-GRUBBS, 59). Es cuestión atrayente, sin duda, que una práctica asaz extendida en la mitología tenga un correlato muy similar en la historia para fechas tan tardías. De hecho, la “evidencia de estas leyes sugieren que el edicto de Constantino sobre el raptus fue precipitado por un incidente o incidentes específicos, quizás un caso particularmente escandaloso, que pudo haber llegado a la atención del consistorio imperial” (EVANS-GRUBBS, 81). No sé cuál sería la extensión del fenómeno en la sociedad alto imperial, cuando el mundo romano estaba en franca desmembración, pero sí se reconoce la importancia de este tema en la cultura griega. Bastará con un solo ejemplo y recordar que Heródoto inicia sus nueve libros de la historia con el relato de los raptos acaecidos entre asiáticos y europeos (“atentados públicos”) que implicaron a Io, Europa, Medea y Helena, hasta acabar en el odio y la enemistad de ambos pueblos, lo que, por cierto, le parece a Heródoto excesivo porque, si bien lo de robar mujeres es repugnante, “también es poco conforme a la cultura y civilización el tomar con tanto empeño la venganza por ellas” (HERÓDOTO, 1-5). 

     No puedo aventurarme en una explicación pormenorizada de tal asunto, sobre el que hay una extensa bibliografía, y tiene además varias implicaciones que lo complican todavía más. En este sentido sería necesario tratar de las causas psicológicas, sociológicas, antropológicas e incluso políticas del rapto, de las relaciones entre rapto y matrimonio y entre matrimonio y muerte, así como del simbolismo implícito en las narraciones mitológicas del rapto. 

     Lo único que quiero dejar sentado en este momento son dos consideraciones importantes: por un lado, el rapto de Perséfone es uno de los infinitos raptos de la mitología griega (en los que intervienen dioses olímpicos, divinidades menores, héroes, … mortales) por lo que debe entenderse en ese significado de conjunto, estructural si quiere utilizarse la palabra, que tiene, aunque, esto, por supuesto, no menoscaba su importancia e interés específico; por otra parte, el hecho de que sea un tema tan extendido lo ha llevado al arte en infinidad de ocasiones lo que deberá implicar, independientemente de la individualidad de cada rapto y sus actores, que la iconografía básica quizás pueda reconocerse y seguirse a través de las obras y del tiempo. En este sentido hay que reseñar la importante relación entre rapto y matrimonio, porque muchas veces la iconografía artística es idéntica o indiscernible: “En estas bodas se escenificaba una parte de la ceremonia como si de un rapto se tratara, cuando por la noche el novio subía a la novia al carro con el que se trasladaba de la casa de su padre a la suya propia donde le esperaba la madre de él. En este ritual la novia no se montaba en el carro sino que era levantada por el novio como fingiendo un rapto. Se convierte en ritual lo que es herencia de un hecho cierto. Plutarco alude a ello en varias ocasiones” (ALAMILLO). “En Locri, sur de Italia, una cantidad de placas votivas (pinakes) encontradas en el santuario de Perséfone ilustran escenas de rapto de una muchacha por un “joven raptor” (que no es Hades) (…) Iconográficamente estos pinakes comparten muchas características con las representaciones de procesiones matrimoniales en los vasos griegos, que también contienen elementos del rapto” (EVANS-GRUBBS, 68). 

 

Cerámica con el "rapto" de una boda, Anterior a la Tumba de Perséfone.

Cerámica de figuras rojas con el "rapto" de una boda. Anterior a la Tumba de Perséfone

 

     Quizás exagera Evans-Grubbs cuando señala al rapto de Perséfone como el más famoso de la mitología griega, pero coincido con Assela Alamillo cuando apunta a la más clara relación entre rapto, matrimonio y muerte a través de este mito, porque como dice Andronicos “no es difícil comprender que el mito de Perséfone ofrece el simbolismo más fácil para la esperanza de una vida después de la muerte” (ANDRONICOS2, 131). 

 

Entradas sobre el tema

1. La Tumba I de Vergina. Pintura griega 

2. La Tumba I de Vergina. Descubrimiento 

3. La Tumba I de Vergina. Tumbas macedónicas 

4. La Tumba I de Vergina. Tumbas de cista 

5. La Tumba I de Vergina. Tumba de Perséfone 

6. La Tumba I de Vergina. El rapto 

7. La Tumba I de Vergina. Iconografía

Crash

In Actualidad, Cine on octubre 27, 2008 at 1:00 am

     El término anglosajón que está más de moda en el mundo es una palabra que según el Oxford English Dictionary tiene la acepción general de “mover con fuerza, velocidad y fuerte ruido repentino” y el más específico de “colisión” o “caída”. Y para el vademécum de la Fundéu “una caída importante de la bolsa o de un negocio” (que, de paso, avisa del uso incorrecto de la palabra crack en este sentido). También es el término que da título al filme que ganó el Oscar a la mejor película de 2005. Una de mis películas preferidas, por cierto. Aquel año había visto cuatro de las cinco nominadas a este premio de la Academia de Cine Norteamericana: Brokeback Mountain, Good Night, and Good Luck, Munich y Crash (la otra nominada que no vi fue Capote). Era la menos favorita de las cinco y todos hablaban, sobre todo, de Brokeback Mountain y Good Night, and Good Luck, pero para mí Crash era la mejor con bastante diferencia. Y, casual e inopinadamente, coincidí con la elección de los votantes de la Academia. 

     – Es la sensación de contacto. 

     – ¿Qué?. 

     Así comienzan los diálogos de la película. Al final un tratado sobre las dudas, las apariencias, lo que sabes y lo que crees conocer. Si tuviese que elegir una frase para definirla me quedaría con la del mismo personaje (un policía negro) que dice la primera que he citado: “es más complicado de lo que parecía al principio”. En efecto, es bastante más complicado. La película entera está llena de paradojas, de diálogos magníficos, de excelentes interpretaciones, de escenas inolvidables, de trampas, … A mí, personalmente, me parece una obra de arte maestra. 

     Pero vamos a quedarnos con la frase que le da inicio. Ayer domingo, Joaquín Estefanía publicaba un amplio artículo en El País con el título El mundo después del ‘crash’. Yo no tengo ningún medio, ni los conocimientos, ni la capacidad, ni la osadía, para aventurar cómo será ese mundo. Pero si, de alguna manera, no creamos “sensación de contacto” sí me aventuro a adivinar que no será mejor que éste. 

     Como se dice en la película, nos hemos acostumbrado a vivir detrás de metales y cristales. No sé cómo hemos llegado hasta aquí, pero ya no tenemos contacto. Y como no nos tocamos no nos amamos. Y como no nos amamos aprendemos diariamente a odiarnos sólo porque necesitamos sentir algo. 

     Lo que quiero decir es que estamos obligados a colocar al hombre en el centro de todas las cosas, de todos los desvelos y de toda la filosofía, también la económica. Al hombre y a sus circunstancias, es decir, al hombre y a su ecosistema (ahora que escribo esto me doy cuenta de que sería como volver a la Atenas del siglo V, pero con dos mil quinientos años de aprendizaje, si ello fuese posible). Una de las primeras entradas que escribí en esta ciberbitácora fue sobre la huelga de camioneros. Allí expresé con vehemencia que nos hemos convertido en unos miserables individualistas: hemos cambiado los conceptos de “hombre” y “nosotros” por los de “individuo” y “yo”. Debemos recuperar los primeros. 

     Ni capitalismo gris, ni autorregulación, ni neoliberalismo, ni mercado, ni leches. “Hombres” y “contacto” son los conceptos claves para que el mundo después del crash sea razonablemente mejor.

Premios Príncipe de Asturias

In Actualidad on octubre 25, 2008 at 9:12 am

     Tras unos días demasiado complicados en materia laboral, debo confesar que, si puedo, me trago todos los años la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. No es que me gusten especialmente estos actos encorsetados y, generalmente, políticamente correctos en lo que todo está milimétricamente estudiado y mensurado. No me atraen en exceso los discursos de cartón piedra en los que son previsibles todos los colores y todas las arrugas. No me seducen las imágenes de TVE, igualmente rígidas y estereotipadas, en las que sólo caben encuadres “de estado” y no hay espacio para un invitado tocándose el interior de sus narices. Las dos únicas razones por las que lo hago son: los premiados y el aroma, que, a pesar de todos los corsés señalados, se palpa (o respiro yo al menos) en la ceremonia.

     No puedo dejar de decir que me emociono, aunque bien es cierto que soy de emociones fáciles y evidentes. Las listas de premiados son espectaculares. Ya sé que habrá (hay, yo las tengo) disidencias al respecto y que cualquier elección que fuese posible las tendría. Un lexicólogo dijo una vez que todas las clasificaciones, sean cuales sean, son arbitrarias. Pero mirados con una mínima distancia, las nóminas son impresionantes. En la excelente página web de la fundación (www.fundacionprincipedeasturias.org) pueden consultarse todos los premiados de todos los años. Por poner sólo un ejemplo de dos de las categorías que merecen la atención de la fundación, los últimos cinco premiados en la de “Artes” son: el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Bob Dylan, Pedro Almodóvar, Maya Plisetskaya y Tamara Rojo, Paco de Lucía. En la categoría de “Cooperación Internacional”: 4 organizaciones que luchan en África contra la malaria, Al Gore, Fundación Bill y Melinda Gates, Simone Vell, Programa Erasmus de la Unión Europea. Estoy convencido que podríamos discutir horas y horas sobre los dos conjuntos mencionados y sobre cada uno de los premiados en particular. Estoy seguro que entre ellos (y en el conjunto) habrá tantos defensores como detractores. Nos enzarzaremos en la eterna y evidente discusión sobre los que no están en la lista y lo merecen. Etc, etc. Pero la importancia, la calidad y el trabajo de las personalidades e instituciones de estas dos breves listas son espectaculares. Y lo mismo sucede con las listas de las otras 6 categorías: Ciencias Sociales, Comunicación y Humanidades, Concordia, Deportes, Investigación Científica y Técnica, Letras.

     Después está el aroma que yo respiro en esa entrega de premios. Desde que la sigo hace años siempre he pensado que si todos, o una gran mayoría, de los seres humanos de este planeta fuésemos como los que se reunen allí para ser premiados, este mundo sería otro muy diferente. No me refiero, por supuesto, a la utópica excelencia, quizás insoportable, de un mundo de superdotados. No me refiero a que todos seamos capaces de inventar, o descubrir, nanotubos de carbono. Me refiero a algo mucho más simple: a una vida dedicada a ayudar o a hacer más felices al resto de los hombres. Sin violencia y con arte, sin prisas y con dedicación, sin apariencias y con pasión, sin egocentrismos y con la mano tendida, …

     Hace algún tiempo dije en otro lugar que estaba convencido de que había que premiar a los referentes positivos de la Humanidad, sacarlos por la televisión permanentemente, felicitarlos. Estoy cansado de ver diariamente a estúpidos que sólo hacen estupideces y se creen el centro del mundo. Yo programaría diariamente unas cuantas horas con estos Premios Príncipe de Asturias. Aunque, eso sí, quizás con una realización a lo Valerio Lazarov de hace 25 años serían, además, divertidos.

Göbekli Tepe (1)

In Arqueología on octubre 18, 2008 at 12:19 pm

     Hoy, por fin, quería compartir con todos el nombre de este yacimiento arqueológico que está cambiando muchas de las convicciones que creíamos firmemente establecidas. 

     En el Paleolítico los cazadores-recolectores nómadas o, al menos, con diferentes asentamientos provisionales, cazando para sobrevivir, sin división alguna del trabajo y dedicando su tiempo libre a un arte individual aunque magnífico. Por supuesto ningún rastro de poblado más o menos permanente. En el Neolítico agricultores sedentarios que empiezan a crear núcleos de población estables e importantes, sembrando sus cosechas y pastoreando a sus ganados que tienen tiempo para un arte más elaborado percibido, sobre todo, en la arquitectura. La incipiente división del trabajo y las nuevas necesidades hacen un aporte vital a la Historia y a la Arqueología: la cerámica. Con el Calcolítico y la Edad de los Metales una especialización completa del trabajo, mayor productividad, la aparición de grandes ciudades y de castas y los primeros grandes síntomas de las civilizaciones: escritura, templos, ejércitos, naciones, poder centralizado, … 

     A gruesos trazos, y con un poco de caricaturización si se quiere, esto es lo que se enseña a los niños en la escuela y esto, más o menos, es lo que sabemos cada uno de nosotros del tramo final de la Prehistoria. Pero ya he señalado varias veces que hay que ir con sumo cuidado porque la Historia es traicionera. Y una puñalada por la espalda es lo que ha dado Göbekli Tepe a toda esa literatura que acabo de exponer. Como el asunto puede ser extenso, voy a dividirlo en varias entregas para hacerlo más llevadero. 

     Göbekli Tepe es una estación arqueológica de Turquía (sí, de nuevo Turquía. A principios de septiembre publiqué una entrada sobre otro yacimiento de aquel país: Antoninos en la ciudad de las hadas). En este caso se encuentra en el sur de Anatolia, muy creca de la frontera con Siria, a poco más de medio centenar de kilómetros como puede observarse en el mapa. 

 

La situación del yacimiento al sur de Turquia, junto a la frontera con Siria

La situación del yacimiento al sur de Turquía, junto a la frontera con Siria

 

     El yacimiento se localiza en los primeros pliegues de la Meseta de Anatolia y hacia el sur se divisa toda la planicie mesopotámica, que se extiende como un inmenso mar de arena. Ocupa un montículo de unos 300 metros de diámetro y unos 15 de altura. Desde el aire puede observarse la imagen inferior. 

 

Imagen aérea del yacimiento

 

     En 1963 este lugar fue identificado, por una expedición turco-americana, como de interés arqueológico. Pero hasta 1995 no comenzaron las excavaciones del museo de Şanlıurfa (la ciudad importante más cercana) y del Instituto Arqueológico Alemán. Las campañas anuales desde entonces no han sacado a la luz ni residencias ni fortificaciones sino, por el contrario, unas configuraciones circulares megalíticas y monumentales desconocidas previamente y que no ofrecen dudas sobre sus funciones religiosas. 

     Por los estudios paralelos de paleozoología y paleobotánica sabemos que la población de Göbekli Tepe se encontraba en una etapa de desarrollo aún dependiente de la caza salvaje. El motor económico de la aldea neolítica, precursor de la ciudad oriental, se encontraba lejos del horizonte de este yacimiento. Fueron grupos de cazadores los que desarrollaron el trabajo necesario para erigir esta arquitectura. Así que lo que observamos en este lugar es que primero estuvo el templo y después vino la ciudad (algo inicialmente insólito). 

 

Vista parcial de la excavación a pie de obra

Vista parcial de la excavación a pie de obra

 

     En cuanto a la cronología, la fase más reciente de los edificios (fase II) se ha fechado tanto por datación relativa como absoluta (mediante el Carbono 14) en, aproximadamente, el 8000 a. de C., con una fase anterior (fase III) en el 9000 a. de C. La edad de la ocupación más antigua todavía no puede ser fechada, pero la potencia del depósito sugeriría un período de varios milenios, lo que viene a significar que el yacimiento existía ya en épocas paleolíticas tempranas. 

     De manera que, para finalizar esta primera entrega, tenemos una población de cazadores-recolectores nómadas que invirtieron un esfuerzo brutal para levantar una inmensa arquitectura religiosa alrededor del año 9000 a. de C. 

     Es fácil de decir, pero no conocíamos nada igual en la Historia de la Humanidad.

 

Entradas sobre el tema:

Göblekli Tepe (1)

Göbekli Tepe (2) 

Göbekli Tepe (3)