Pues a fe, señores míos ...

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Atención a CLC

In Actualidad, Local (Gerena) on septiembre 29, 2008 at 11:01 am

     Parece evidente que algo importante se está cociendo con Cobre Las Cruces (CLC). Y parece evidente que el tiempo puede convertirse en el mayor problema para gran parte de los actores que participan en esta obra. 

     Recapitulemos. Por un lado tenemos a la compañía minera. CLC obtuvo sus correspondientes permisos y avales para comenzar la explotación de la masa mineral. En las fases iniciales de su trabajo de profundización de la corta cometió al menos dos graves incumplimientos que parecen demostrados y que están fuera de discusión. Por un lado ejecutó pozos para los que no tenía permiso; por otro detrajo agua del acuífero Niebla-Posadas sin autorización y sin informar de ello. Ambos incumplimientos acarrearon la sanción de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), que paralizó dichas labores de profundización. Me resulta evidente que la dirección de la empresa incurrió en un error de bulto e imperdonable: o bien las circunstancias cambiantes de cualquier situación real le obligaron a tomar una decisión para la que no tenían la necesaria autorización, lo que les debería haber llevado a informar inmediatamente de ella y justificarla; o bien engañaron necesariamente en sus informes preliminares sabiendo que no podrían cumplir lo comprometido. En cualquiera de los dos casos, con su actuación de facto, y en tan corto espacio de tiempo, rompieron una o varias de las complicidades necesarias para llevar a cabo un macroproyecto como éste. Bien rompieron la complicidad con las administraciones, bien rompieron la complicidad con el “entorno social”. Su irresponsabilidad fue apabullante y ahora se enfrentan a consecuencias que, supongo, ni siquiera eran hipótesis imaginables. 

     Por otro lado están los trabajadores. Yo no conozco ninguna cifra que aportar pero basta darse una vuelta por Gerena para apreciar que son muchos. Muchísimos. Y de muy diferentes orígenes. Estos muchísimos pueden ver en peligro sus puestos de trabajo. Así que no es de extrañar que estén manteniendo reuniones y discutiendo sobre este peligro. Y no es de extrañar que estén dispuestos a llegar a las movilizaciones para defenderlos. Ellos no son responsables de nada (salvo de hacer su trabajo con profesionalidad) ni toman las grandes decisiones. Su prioridad absoluta es su puesto de trabajo y su vida. Y el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. 

     En tercer lugar están los grupos en contra de la mina y, especialmente, los “ecologistas”, que con su presencia inexplicablemente amplificada en los medios de comunicación no paran en su intento de cortocircuitar el proyecto. Yo no veo en estos grupos ninguna mano negra, ninguna posición ilegítima, ni ningún planteamiento criticable. Antes al contrario, no son responsables de que su presencia social esté tan incrementada en los mass media (y hacen bien en aprovecharlos), ni se les puede acusar de utilizar todos los medios legales a su alcance para enfrentarse a un proyecto que no comparten. Diré más, su presencia me parece imprescindible para controlar a los “listillos” que quieren darnos gato por liebre. Éstos son los únicos que no tienen problemas con el tiempo. Cada día que ganen sin que la explotación minera progrese es una pequeña victoria. 

     Y, por fin, tenemos a las administraciones públicas (desde los ayuntamientos a la Junta de Andalucía). Y aquí está la otra madre del cordero. Al conjunto de ellas, como a CLC, también se les acaba el tiempo. En su caso pueden encontrarse con la doble presión de los “ecologistas” y de los trabajadores. No voy a enjuiciar sus actuaciones hasta ahora pero a partir de este mismo momento tienen una buena papeleta y, como señalé en una entrada anterior, tienen la obligación de salvaguardar los intereses generales más allá de la coyuntura, pero sin olvidar ésta. A estas alturas no pueden obviarla. Sus actuaciones y sus responsabilidades políticas serán enjuiciadas, con seguridad, severamente. 

     Así se encuentra el patio en estos momentos, en una encrucijada espectacular e imprevisible.

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Monumento al Holocausto (Berlín)

In Arquitectura on septiembre 27, 2008 at 3:34 am

     No tenía pensado hablar de ello, pero resulta curioso la enorme espectación que genera este monumento. Me ha decidido el hecho de ver estos día atrás una entrada en una página de arquitectura (Plataforma Arquitectura) que visito con cierta frecuencia. Como no he leído nada al respecto, e incluso eludimos la compañía de un guía que nos explicase sobre el terreno la “versión oficial”, lo primero que voy a hacer es identificar lo que pensé sentado en el lugar y observándolo. Después daré algunos datos que tendré que buscar en la web. Lo único que sé de antemano es que el autor es el arquitecto Peter Eisenman, que es un homenaje a los judíos asesinados por el nazismo, inaugurado en 2005, y que está muy cerca de la famosísima Puerta de Brandemburgo y del Reichtag. 

 

Monumento al Holocausto. Berlin

Monumento al Holocausto (vista aérea). Berlín

 

     Para empezar resulta ya complicado dilucidar si el monumento consiste en una escultura o es arquitectura. Se trata de una infinita sucesión de bloques de hormigón bien ordenados en cuadrícula pero diferente cada uno del resto. El suelo que sustenta la obra es ondulado en todas direcciones, lo que favorece que haya bloques que se levanten unos pocos centímetros y otros que lo hagan varios metros. Así que las diferencias entre los miles de bloques, dado que sus bases son idénticas para mantener la cuadricula de la planta, se encuentran en su altura y en la diversidad de sus cinco caras restantes. Sus bloques laterales, desde donde nosotros llegamos al menos, son muy parecidos a lápidas de un cementerio, así que la primera impresión, cuando te acercas, es que has llegado a uno. Pero cuando observas, al estar ya sobre el monumento, las diferentes alturas y formas (este último detalle cuesta un poquito más de tiempo) la idea es que estás ante un bosque de seres humanos. Seres humanos todos diferentes pero, al tiempo, todos iguales: alineados, ordenados, formados. No hay ninguna información que pueda servirnos para identificarlos, ni siquiera podemos estar seguros de que cada bloque de hormigón se corresponda con una sola persona. Allí sólo tenemos formas geométricas y, por definición, universales. Pero es que, además, esas formas geométricas son todas rectas, o sea, poco naturales (ya sabemos que la naturaleza no gusta de líneas rectas). Así que si estamos ante seres humanos diferentes alguien o algo los ha convertido en idénticos, en indiferenciados, o quizás en cánones, en universales repito. 

 

Monumento al Holocausto. Berlin

Monumento al Holocausto (detalle). Berlín

 

     Como son muchísimos los bloques-seres humanos parece obvio que te encuentras ante una ciudad, o un pueblo, de ellos. Pero sigue sin haber información al respecto. ¿Quiénes son ellos? ¿Y si fuesemos nosotros?. Parecen estar allí obligados (nadie se alinea geométricamente por gusto) y, en ese sentido, parecen ligeramente frágiles. Sin embargo, su número y el material del que están hechos les hacen parecer, también, invulnerables y eternos. Casi como una formación defensiva infranqueable. 

     Todo lo dicho cae dentro del ámbito de la escultura. Pero este monumento tiene una particularidad adicional: puede pasearse. Y este concepto lo lleva al campo de la arquitectura. En ese espacio-pueblo, lleno de bloques-seres humanos, se puede meditar, se puede jugar, se puede sufrir y se puede amar. Y todo ello, cuando estás dentro, sin saber dónde empieza y dónde acaba (si es que tiene un principio y un fin, que no lo tiene). Allí se puede vivir. Y si es posible la vida tenemos en la mano una conclusión evidente: el monumento no está muerto. 

     Para el que desee más información, aquí puede ver un vídeo de unos 2 minutos y medio. En esta página está explicada la historia del monumento. Y, por último, en este sitio hay datos prácticos sobre medidas, materiales, …

MM y mi hermana

In Relatos on septiembre 25, 2008 at 6:46 pm

     Hoy es mi cumpleaños y, como siempre, me he acordado que mi única hermana es 10 años mayor que yo. Se llama María de los Ángeles y es, sin duda alguna, la mejor persona que he conocido en mi vida. Si sólo la mitad de los humanos de este mundo fuésemos la mitad de buenos que es ella habríamos colgado a Thomas Hobbes por los cojones cuando comenzó a escribir. Es tan abrumadora que ni siquiera sé qué decir. Me pasa siempre. Me acuerdo de ella y se me nublan los ojos y me tiemblan los dedos y me palpita el corazón. De hecho, esta entrada la llevo queriendo escribir hace tiempo. Y cada vez que empiezo es cada vez que borro lo escrito y acabo. 

     Hoy voy a hacer un gran esfuerzo y quizás consiga colar la entrada. Pero ya sé que no saldrá nada interesante, porque soy incapaz de describir el cielo. Si pudiese explicar cuánto la quiero de alguna forma, con metáforas o con hipérboles o con tropos cualesquiera de escribiente aventajado. Si pudiese decirle de alguna manera hermosa que jamás he conocido a nadie que se le pareciera. Si pudiese decirle que por ella daría cualquier vida y no sonara a falso o simplemente a inverosímil. 

     Creo que, por unas razones u otras, llevo jodiéndole la vida desde que nací. En ocasiones he pensado que sólo habrá sido feliz antes de conocerme. Y con un poco de mala suerte (la que seguramente merce por ser un verdadero ángel) morirá antes que yo y, por tanto, nunca volverá a serlo. Así que es difícil que pase un día que no me acuerde de ella, pero hace meses que no la llamo. Es difícil que algún día no se me ocurran cosas parecidas a éstas, pero no se las digo. Sólo sé que cuando me siento mal, mal de verdad, pensar en ella me tranquiliza. Y saber que si la necesito estará a mi lado me relaja siempre. 

     En su juventud estudió el bachiller y trabajó de enfermera. Una vez oí decir que curaba sin administrar las medicinas prescritas por los médicos. O a lo mejor sólo lo he soñado o inventado, pero el caso es que no me extraña. Después se casó y lo dejó todo. Se fue a vivir lejos (entonces muy lejos, ahora sólo lejos). Y entonces dejó de ser algo para convertirse, solamente, en un ser humano excepcional. Tan excepcional que no sirve siquiera como ejemplo. 

     En fin, esta entrada que no me gustaría acabar de escribir nunca es la que antes termino. La vida tiene estas contradicciones infinitas. 

     Te quiero Angelita.

4. La Tumba I de Vergina. Tumbas de cista

In La Tumba I de Vergina on septiembre 24, 2008 at 9:31 am

     El tipo de tumbas visto coexistió con otros modos de enterramiento mucho más antiguos como el caso de la “Tumba de Perséfone”, que no es una tumba macedónica, sino una tumba de cista, un tipo de enterramiento ampliamente conocido desde épocas protohistóricas en todo el occidente. En la imagen inferior vemos un tipo antiguo hallado en la explotación de Cobre Las Cruces. 

 

Tumba de cista. Gerena. Sevilla

Tumba de cista (Gerena. Sevilla)

 

     La propia etimología de la palabra puede darnos una idea exacta de su diseño. Del latín cista -ae = cofre o urna, se refiere a un tipo de enterramiento cuya cámara, con forma normalmente rectangular, ha sido recubierta con algún tipo de obra y cerrada después en su parte superior. Es una forma de enterramiento simple cuya evolución puede seguirse con lógica y que M. Ponsich ha establecido científicamente. En la necrópolis fenicia de Jardin, de la región de Tánger, este arqueólogo reconoció una tipología en seis etapas, que resumiré en cuatro pasos: a) fosas a gran profundidad, unos 2 metros, cerradas por losas monolíticas; b) sepultura de paredes construidas con aparejo de piedras irregulares y cubiertas con una losa monolítica (esto es ya una cista); c) igual al anterior pero con mayor regularidad del aparejo de las paredes; y d) paredes lisas y regulares, bien escuadradas y cerramiento de losa monolítica. En la necrópolis de Agro da Nogueira (Toques. A Coruña), se han encontrado tipos similares a caballo entre el III y el II milenio a. de C.: una cista clásica (tipo “d” anterior), otra más pequeña y definida más sumariamente a base de pequeñas lajas hincadas (tipo “b” anterior), y una serie de tumbas poco profundas y sin enmarcar (tipo “a” previo, con la diferencia de profundidad). Parece claro que este tipo de tumbas deviene aquí desde los sepulcros megalíticos, con los que convive, en un proceso dirigido hacia el diseño de tumbas individuales, así como de una mayor sencillez de la construcción. Parece también nítida la relación de la cista con el paso final de su evolución que serían los sarcófagos. 

     En Grecia, para Kurtz y Boardman, inhumaciones simples en cistas serían “el tipo de enterramiento estándar a lo largo de la Edad del Bronce Medio” ( KURTZ, 24), es decir desde el II milenio a. de C., y es asunto de controversia si este tipo de enterramiento fue reintroducido posteriormente por invasores desde el centro de Europa. En cualquier caso, desde el Bronce Medio hasta la época helenística, las tumbas de cista se encuentran en todos los momentos y en todas los períodos de la historia griega, lógicamente, en una evolución tipológica de variantes infinitas que, por supuesto, se entremezclan continuamente (KURTZ, 173-186). 

     Entre la línea tipológica que me interesa destacar está la que propone una cada vez más elaborada arquitectura de la tumba y su reutilización múltiple. Así están las encontradas en Rodas en el siglo VI a. de C., de exquisita terminación, y las de Arcadia, del período clásico, con dos niveles de enterramiento (KURTZ, 191, fig. 38 y 197, fig. 41). Y así nos encontramos con las cistas Macedonias del siglo IV a. de C., entre las que también hay una importante variedad, desde la encontrada en 1962 en la necrópolis de Derveni (con un riquísimo ajuar) hasta la pesada obra, construida con grandes bloques isódomos, de Katerini (en la imagen inferior), o la que aquí analizaremos. 

 

Tumba de cista de Katerini (Macedonia. Grecia)

Tumba de cista de Katerini (Macedonia. Grecia)

 

     Ya que conocemos su emplazamiento, cómo se descubrió, qué son las tumbas macedónicas y las tumbas de cista, en la próxima entrada iremos directamente a la “Tumba de Perséfone”. 

 

Entradas sobre el tema

1. La Tumba I de Vergina. Pintura griega 

2. La Tumba I de Vergina. Descubrimiento 

3. La Tumba I de Vergina. Tumbas macedónicas 

4. La Tumba I de Vergina. Tumbas de cista 

5. La Tumba I de Vergina. Tumba de Perséfone 

6. La Tumba I de Vergina. El rapto 

7. La Tumba I de Vergina. Iconografía

hoì pleîstoi kakoí

In Filosofía (barata) on septiembre 22, 2008 at 3:23 pm

     Desde que la conocí me llamó la atención esta máxima de uno de los indiscutibles siete sabios de Grecia. Literalmente: “los muchísimos son malos” (GUALsiete, 82), que viene a traducirse generalmente en algo así como que la gran mayoría de los hombres son malos. 

     En primer lugar, su autor, Bías de Priene, aparece en todas las listas de “los siete sabios” (sólo cuatro nombres tienen este honor: el suyo, Tales de Mileto, Solón de Atenas y Pítaco de Mitilene). En segundo lugar es de la ciudad jonia de Priene, en la actual costa mediterránea de Turquía (en realidad los restos de la ciudad no están en la costa porque los depósitos fluviales la han alejado de ella), cuna de nuestra civilización y aporte de elegancia no exenta de sencillez como puede apreciarse en las columnas que donaron al mundo. En tercer lugar porque fue alabado por Heráclito, uno de los filósofos griegos que más me atraen personalmente. En cuarto lugar por ser el único de los sabios que dijo algo “políticamente incorrecto”. Y en quinto lugar la frase puede interpretarse de diferentes maneras, lo que le otorga un interés especial y polémico. 

     En efecto, como apunta FRAfiloI, 129, de “los llamados Siete Sabios, se conserva un buen número de sentencias morales y políticas, expresadas en forma lacónica, muy semejante a nuestros “refranes” españoles. Contienen admoniciones de moderación, prudencia, dominio de si mismo, resignación, veracidad, respeto a los padres y reverencia a las leyes”. Es lo que se conoce como sabiduría gnómica (“se dice de la sabiduría moral que se expresa en refranes” CAPPELLETTI, 235). Estos sabios vivieron todos en el siglo VII a. de C., aunque alguno pudo haber nacido en el VIII y algún otro muerto en el VI, y, desgraciadamente, la inmensa mayoría de sus datos (con excepciones notables como la de Solón) nos son desconocidos y confusos, transmitidos por fuentes secundarias cuando no absolutamente caóticas o dignas de ningún crédito. 

     Esas fuentes nos hablan de un Bías, en efecto, sabio, juez austero, hábil, justo y magnífico orador, así como mediador en asuntos políticos y bélicos. Pero la frase en cuestión tiene su tela. Por un lado, como dice García Gual, “la palabra kakoí, “malos”, puede conservar en esa época una connotación de clase social (…) Los “malos” son ahí los plebeyos (…) mientras que los agathoí, los “buenos” son los aristócratas” (GUALsiete, 83). Esta sería la interpretación menos negativa, ya que es obvio que los plebeyos son más que los aristócratas. Pero, por lo superficial, parece poco probable. Después nos encontramos con la explicación que hace referencia al sistema de gobierno entonces en pañales: la democracia. Según esta forma de entender a Bías, la mayoría es mala, esto es, la suma de las individualidades hace peores a los más numerosos; o, dicho de otra forma, una mayoría (por muy democrática que sea) es peor que la minoría (también democrática). Este es un ataque tan brutal a la línea de flotación del sistema que algunos autores no pueden sino descartarlo. Por último, y consecuencia o causa de lo anterior, tenemos la tercera forma de entenderlo, por la que optan casi todos los estudiosos y una gran parte de los filósofos antiguos y modernos. Según esta interpretación una gran parte de los hombres (la mayor parte) son personas malas. Se entiende mejor en un fragmento de Heráclito dedicado a Bías: “¿Qué sensatez o qué inteligencia es la de ésos? Dan crédito a los recitadores de los pueblos y toman al vulgo por maestro, sin saber que los más son malos y pocos los buenos” (BERNABE, 144). 

     Se lea como se lea, la frasecita “es una bomba capaz de destruir cualquier ideología. Es como entrar en un supermercado y coger de una enorme pirámide de frascos de mermelada uno de los frascos de la base: se cae todo. Cae el principio de la democracia, el sufragio universal, el marxismo, el cristianismo y cualquier otra teoría basada en el amor al prójimo. Pierde la partida Jean-Jacques Rousseau, mantenedor de la teoría del hombre “bueno por naturaleza” y gana Thomas Hobbes con su slogan “homo homini lupus“. Yo sé que nuestro corazón se niega a aceptar el pesimismo de Bías, aunque algo, muy por dentro, nos dice que quizá el viejo loco tenía razón” (CRESCENZO, 22-23). 

     Esta es una opinión. El turno de réplica a Bías lleva abierto más de 2000 años. Ahora pueden hacerlo ustedes.