Pues a fe, señores míos ...

1. La Tumba I de Vergina. Pintura griega

In La Tumba I de Vergina on agosto 15, 2008 at 9:59 am

     En nuestros días somos más conscientes de ello, pero desde hace siglos es notorio que sólo la arqueología puede subsanar lo que con seguridad es el mayor vacío estético de la historia: la ausencia de pinturas del I milenio a. de C. De las tres grandes manifestaciones artísticas en que académicamente dividimos el arte tenemos, por fortuna, extensas muestras arquitectónicas y escultóricas, pero carecemos por completo de ejemplos de la pintura, sin duda más indefensa a la hora de superar el paso del tiempo por sus propios medios. Y estamos huérfanos, además, de las obras que nos ilustrarían aquello que los historiadores parecen de acuerdo en denominar “revolución griega” (GOMBai, 99), la que se produjo en las ciudades helenas hacia la mitad de dicho milenio, y que consistió en dejar de hacer hombres y comenzar a imitarlos*, un paso que sólo los griegos dieron en la antigüedad, y que está en la base de nuestra mirada y nuestra forma de entender el arte. 

     Hoy tenemos que contentarnos con descripciones literarias y con pálidos reflejos de esa pérdida. Si atendemos a las explicaciones, definiciones y comentarios de autores como Platón, Aristóteles, Plinio, Quintiliano, Séneca, … coincidiremos en lamentar profundamente el desastre, pero si acudimos a la cerámica, a las imitaciones romanas (pocas también las que nos han llegado) y a las pinturas de tumbas etruscas, la tristeza será aún mayor, porque, aunque estos tres grupos de elementos sean suficientemente significativos y hermosos por sí mismos, no pasan de ser copias reelaboradas o modelos “provinciales” del arte pictórico con mayúsculas. Una forma de arte, por cierto, cuyos fundamentos no se redescubrirán hasta el Renacimiento. Pero ese arte no lo conoceremos nunca en su esplendor, ese arte de la gran pintura griega sobre tabla ha muerto y, como dijera Petronio, hemos de conformarnos con un atajo, porque atajo, incluso, era para él la pintura al fresco (¡ay! si conociésemos nosotros al menos ese atajo completo). 

     Es tan desoladora la imagen de la pintura griega en el I milenio a. de C. que un solo ejemplo visualizará el desierto: en el primer tomo de la Historia Universal de la Pintura editada por Espasa Calpe en 1996, una magnífica obra por otro lado, encontramos 24 imágenes a todo color de este período, 23 de ellas son cerámicas y la última es el “mosaico de Alejandro” encontrado en Pompeya. 

 

 

     Ya en el II milenio a. de C. se realizaban en el Mediterráneo magníficas pinturas, de las que hoy tenemos noticias en los frescos de Knossos y de los palacios micénicos, dentro del área geográfica del mundo egeo (a estas pinturas cuyo conocimiento podríamos definir como “clásico” no paran de sumarse descubrimientos de las mismas fechas pero de otros ámbitos geográficos: por supuesto la isla de Thera, pero también colonias o asentamientos en las costas del Asia Menor, Palestina, Egipto, etc.). Sin embargo, tan prometedora tradición pictórica, desde unas fechas que situaremos hacia el final de ese II milenio y hasta el siglo I a. de C., desapareció. Muy ocasionalmente los arqueólogos enriquecían con un algún hallazgo afortunado el magro caudal de nuestros conocimientos. Y así se descubrieron, por ejemplo, cuatro bellísimas tablillas pintadas en una cueva del Peloponeso que se hizo mundialmente famosa: Pitsa.

 

 

     Algunas pinturas griegas en una tumba del sur de Italia que conocemos como “del saltador”. Algunos nuevos mosaicos (que no son, desde luego, pinturas, pero parecen reproducir casi en términos museísticos cuadros de los mayores maestros, como el ya mundialmente famoso de la “caza del ciervo”) en la ciudad macedónica de Pella. 

 

 

     Hasta que a finales de los años setenta (1977-1978), el profesor griego de Tesalónica, Manolis Andronicos, excavó junto al pueblecito de Vergina. 

 

* Genial expresión de T.B.L. Webster que literalmente es: “El artista dejó, así, de hacer hombres, pero comenzó a imitarlos” (GAaL, 80). 

 

Entradas sobre el tema

1. La Tumba I de Vergina. Pintura griega 

2. La Tumba I de Vergina. Descubrimiento 

3. La Tumba I de Vergina. Tumbas macedónicas 

4. La Tumba I de Vergina. Tumbas de cista 

5. La Tumba I de Vergina. Tumba de Perséfone 

6. La Tumba I de Vergina. El rapto 

7. La Tumba I de Vergina. Iconografía

 

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  1. Sinseramente me das inspiración en este post. me gusta pero creo que pedes decir más sobre estas pinturas (yo se que no es nada facil de informarse de las pinturas pero me alegraria mucho si lo consiguieras), me gusta sigue haci.

    Laura

  2. Hola Laura ¿me puedes dar alguna pista sobre quién eres? Bueno, en cualquier caso es un auténtico placer inspirarte. No sé sí te has dado cuenta de que hay 7 entradas sobre estas pinturas. No son todas las que tengo preparadas (en realidad no preparadas para la bitácora, porque éste es un trabajo que hice en su día para la universidad, aunque no lo terminé), y faltan cosas importantes, pero vaya, alguna información sí que hay ¿no?

    Un saludo y gracias.

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