Pues a fe, señores míos ...

Abstracción III

In Abstracción on julio 15, 2008 at 7:06 pm

     La composición 6 de la serie Bull Profile Series de Roy Lichtenstein, no es un toro. O mejor dicho, puede ser un toro o cualquier otra cosa que se nos ocurriese. No importa. Porque lo interesante aquí no es el sujeto sino el objeto. 

     Un objeto expresado en líneas puras y en colores planos. ¿Qué quiere decir esto?. 

     La obra 6 de la serie de Lichtenstein es como “la Caverna” de Platón. Nosotros vemos representadas formas que se nos antojan reales, pero en el exterior, en la realidad pura, sólo existen conceptos. Conceptos puros. Eternos. Universales. Matemáticos. Musicales. Por eso estas formas lineales y estos colores unívocos son, finalmente, el toro. O cualquier otra cosa. Son la esencia, la vida. Y, por tanto, el mundo completo y acabado. 

     Si pusiésemos un ejemplo de la física, pidiendo perdón de antemano por la simplificación, nos remitiríamos a los átomos. Todos sabemos que estamos compuestos de átomos y, sabemos también, que la variabilidad de éstos es bastante escasa: algo más de un centenar. Así que con sólo cien átomos diferentes está compuesta toda la infinita complejidad y diferencia de este mundo. Pues bien, Mondrian, Kandinsky, Klee, … Lichtenstein no están pintando al toro, sino a sus átomos. Es, por tanto, una aparente simpleza cargada de profunda elaboración intelectual. Los artistas abstractos querían representar al arte a través de la física, de la matemática, … o de la música, que influyó enormemente en estas tendencias pictóricas. 

     Pero además de esto, estas representaciones eran, son Arte. Esto es, crean una atracción estética (a mí desde luego) previa a toda formulación del conocimiento. Y en tal sentido, algunos como Mondrian eligieron el camino del arte clásico: con sus formas simples y líneas rectas y claras. 

 

 

     Otros, como Pollock, eligieron el arte barroco: con sus complejidades y sus líneas curvas y recargadas. 

 

 

     Todos tenían magníficas referencias anteriores a las que auparse. Y, por cierto, hablando de referencias anteriores, ellos no inventaron el arte abstracto.

 

Entradas sobre el tema:

Abstracción I

Abstracción II

Abstracción III

Abstracción IV

Abstracción V

Abstracción VI

 

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  1. Interesante las entradas del arte, como casi todas.

    El pintor que pinta los átomos del Toro, que son los mismos que los átomos de un hombre.

    Por tanto no sabemos bien si quiso dibujar a un toro, a un hombre, o a un híbrido.

    Permíteme amigo un poco de humor, siempre se agradece.

    Haces bien con regalarnos este blog.
    También él es arte.

  2. Creo que lo complicado es pintar todos los átomos bién ordenaditos y que parezcan un toro.
    Se me escapan estas elaboraciones intelectuales, me encantaría entenderlas y que me transmitieran algo, pero hasta el momento no lo han coseguido. Esperaré más artículos sobre arte a ver si aprendo. Gracias por enseñar.

  3. Bien Bosco, con ese nombre no te debe costar mucho apreciar el, vamos a denominarlo, “arte abstracto”. Si tú quieres yo lo sigo intentando, pero hay una cuestión previa. Mira, por ejemplo, este enlace: http://www.artchive.com/artchive/N/nolde/autumn_sea_vii.jpg.html. Agranda la imagen y miraló a toda la pantalla, a mí me entusiasma. Tanto que normalmente lo tengo como salvapantallas en mi ordenador. No hace falta que sepas nada de él ni de su autor, ni cómo ni por qué está hecho así. La pregunta es ¿te transmite algo?, ¿te gusta?, olvídate de entenderlo o no. Si no te atrae estéticamente todo lo demás es inútil. Simplemente no te gusta y punto. Pero si sientes algún tipo de placer mirándolo, entonces, conocer su génesis aumentará esa satisfacción.

  4. He contemplado la obra un buen rato y lo primero que me ha transmitido es calidez, me recuerda el verano. De momento he empezado a oler a pasto seco y he oido cantar a las chicharras.
    Es curioso como mis sentidos se han exitado y han recordado a mi cerebro algunas sensaciones.
    No está mal esto de ver un cuadro y que sientas algo, lo que ocurre es que cuando no concuerda ese algo con lo que quería expresar el artista, te sientes como que no has llegado a entender exactamente lo que quería decir, pero igual no es eso lo más importante y probablemente deba sentirme satisfecho puesto que he disfrutado contemplando el cuadro.

  5. Magnífico. No te preocupes entonces por nada más. Hablaremos de Emil Nolde y de su mar en una próxima entrada.

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