La bibliografía consultada al respecto se muestra dubitativa sobre si la frase correcta es la señalada, o si su grafía sería “Eppur si muove“. Incluso existe una tercera alternativa: e pur si move. En cualquier caso, todas estas posibilidades, propias de una lengua en formación y con notables variantes locales, no discuten que el comentario, entre dientes, de Galileo sea una de las frases más famosas de la Historia del Pensamiento Humano. Aunque fuese falsa, esta noticia es coherente y oportuna.
Como todos sabemos, supuestamente, es la frase que pronunció Galileo tras abjurar ante la Inquisición: Y, sin embargo, se mueve. La cuestión no está incluida en la primera biografía sobre el matemático, escrita por su discípulo Vicenzio Viviani en 1655, sólo trece años después de su muerte. Por contra, la prima impresión de la frase parece encontrarse en un libro de Giuseppe Baretti titulado Italian Library, editado en 1757; en su página 52 puede leerse: “En el momento en que fue puesto en libertad miró al cielo y a la tierra y, golpeando con el pie en el suelo, dijo, Y sin embargo se mueve”. Que la primera referencia a la frase se encuentre en este autor y en este libro, un inventario de autores y obras italianas no muy fiable, no ayuda a su credibilidad. Sin embargo, diferentes autores aportan un dato que yo no he podido comprobar y que, de ser cierto, otorgaría un estatus diferente a la anécdota. Según parece existe un lienzo atribuido a Murillo, o a su taller, fechado entre 1643 ó 1645, donde se representa a un prisionero señalando una frase escrita en la pared, dicha frase es, en italiano, “y sin embargo se mueve”. De ser cierto significaría una tempranísima demostración de que la frase era famosa incluso en vida del propio Galileo.
Pero, aparte de que la historia es harto conocida por todos, como suele suceder en estos breves escritos, lo que me interesa hoy no es Galileo. Lo que me interesa es la sentencia en su más amplio sentido. Y, sin embargo, se mueve. Todas las inquisiciones, todos los dictadores, todas las emociones y los sentimientos del mundo podrían ponerse de acuerdo y no lo evitarían. Todas las luchas, individuales y colectivas, internas o externas, serán superfluas e imposibles. Porque se mueve. La Tierra se mueve; la verdad se mueve; el amor … se mueve. Cuando estás apoltronado, en tu sillón o en tu vida, y piensas que ese es el estado natural del mundo y que siempre será así … te estás equivocando … se mueve.
No pondré hoy ejemplos políticos que me asquean. Acabaré refiriéndome a otra historia no menos conocida que la de Galileo, la musicada por Giuseppe Verdi. Casualmente he escuchado esta tarde la escena final de la Opera Aída: amores imposibles, imperios eternos, realidades encontradas. Y, sin embargo, se mueve. Aída y Radamés golpean la tierra en esa escena final y … se mueve. Quizás, en una lectura superficial no lo parezca pero, sin embargo …
E pur si muove
In Filosofía (barata) on diciembre 4, 2010 at 11:03 pm
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“Y sin embargo se mueve” qué frase tan hermosa y cuánto me identifico con ella en estos momentos. La había escuchado antes pero no sabía de donde procedía. Gracías por descubrirnos significados qué no conocemos, porqué haces qué todo sin darnos cuenta….. SE MUEVA.
LIO
Los dictadores quisieran parar el tiempo, su lucha es que el reloj se detenga y así disfrutar de su imperio infinito… Pero este éxito es imposible, pues como dijo Galileo la Tierra se mueve, el mundo se mueve y todo cambia, y el cambio es siempre una esperanza.
Muy buen articulo amigo Limia. Muy bueno.
Saludos.