Pues a fe, señores míos ...

El Universo de Sengai Gibon

In Abstracción, Pintura on mayo 28, 2009 at 9:02 pm

     Sengai Gibon (1751-1837) fue un monje zen japonés que nos legó una extensa obra artística de madurez, y entre ella ésta, considerada, con razón creo, como una de las maravillas del arte universal. 

 

Sengai Gibon

Sengai Gibon. Círculo, triángulo y cuadrado (más concocido como "El Universo"). Tinta sobre papel, comienzos del siglo XIX, 28,4 x 48,1 cm. Idemitsu Museum of Arts. Tokyo.

 

     El dibujo que les presento es de una sencillez formal extrema. No tengo mucha información sobre él, y tampoco la considero necesaria. Como hizo el profesor con el que la vi por primera vez, en la Universidad de Sevilla, es preferible mirarla y reflexionar a solas. 

     Si pinchan sobre la imagen y la observan a mayor tamaño (lo cual les aconsejo) podrán observar con claridad todos los detalles necesarios que serán los únicos que voy a transmitirles aquí someramente. 

  • La obra está realizada con tinta sobre papel, lo que signfica que no hay corrección posible (esto más que un impedimento es una filosofía). 
  • Está muy relacionada con la caligrafía. De hecho, la única imagen impresa que tengo de ella se encuentra en un libro sobre este arte. En su introducción puede leerse: “Acercarnos desde Occidente a este concepto, La escritura, imagen de la palabra, desde un punto de vista plástico, nos lleva a la línea abstracta repleta de significado a la vez que nos introduce en el mundo del signo y el pictograma, situándonos a través de sus manifestaciones estilísticas en el trazo que evoluciona desde la figuración a la abstracción, y donde la cultura del vacío queda perfectamente representada” (LAZAGA, 12). 
  • El artista ha cargado su pincel de tinta y  lo ha posado tres veces en el papel, y levantado otras tantas, sin mediar ninguna otra acción intermedia: ha dibujado un círculo, a su izquierda un triángulo y, por último, a la izquierda de éste, un cuadrado. Se observa perfectamente el grueso de los trazos, la cantidad de tinta que portaba el pincel, que sólo fue cargado una vez, y sus movimientos sobre el soporte. 

     Creo que no se necesita saber nada más para admirarla. En realidad no se necesita saber nada, porque ya posee la fuerza eterna y telúrica que la geometría ejerce sobre la mente artística de cualquier ser humano. Pero no me resisto a transcribir algunas palabras para ayudar, o provocar a, la reflexión: símbolos, el tiempo, limpieza, el todo, el hombre, los cuatro elementos, Vitruvio, unidad y simetría, …

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  1. Si se observa de cerca la obra y los diferentes trazos más bien parece que el orden es el contrario al que describe Limia y sea primero el cuadrado, después el triangulo y por último el circulo. Posiblemente este comentario aporte poco al significado del cuadro, pero a veces el orden de los factores altera el producto y la interpretación sólo sea cuestión de matices.

  2. Saludos “Chinansky”. Me gustaría saber cómo has llegado a esa conclusión porque, no estoy de acuerdo contigo, si fuese así tendría mucho que aportar al significado del cuadro.

  3. Saludos jmmlimia. Tras seguir tus indicaciones y observar detenidamente el cuadro tuve la impresión, puede ser un fallo óptico, que el circulo está pintado sobre el triangulo y que el triangulo igualmente sobre el cuadrado. Es posible que se produzca un efecto óptico y no se reconozcan bien los trazos, pero esa es la impresión que tengo a primera vista.

    Sobre la significación, bueno eso es algo subjetivo, posiblemente el autor sólo esté jugando con elementos simbólicos que representan de alguna manera lo oriental frente a lo occidental y/o viceversa y en eso si influiria el orden de las figuras. El cuadrado y el triangulo podrían representar a la Civilización Occidental Euclidiana, la linea recta, la abstracción matemática, mientras el circulo pudiera representar el mundo acústico de los sentidos, la resonancia de la cultura Oriental, pero como digo sólo son especulaciones y todo puede ser discutible.

    En el fondo el artista muestra gran desprecio por la perfección de la figura y en eso si entraría mi reflexión anterior sobre la tendencia acústica del artista.

  4. Mi impresión es que el triangulo ha conseguido que el círculo se enganche a él y trata de, arrastrando el círculo, meterse por el cuadrado.

    Lo digo totalmente en serio no se trata de polemizar, palabra.

    Un saludo.

  5. Como en toda obra de arte, hay varios niveles de análisis aunque, salvo que tengamos que hacer un examen (lo que no es evidentemente el caso), soy poco partidario de encasillar definiciones y conceptos para asignarles valor pedagógico per se. En este caso, por ejemplo, estamos hablando de una pintura absolutamente abstracta y geométrica cuando, en términos académicos, la abstracción todavía no se había inventado. Esto no quiere decir que las asignaciones estilísticas no sean oportunas y clarificadoras, sino que no son universales.

    En cualquier caso, a toda obra de arte es factible acompañarla de una “descripción general” sin ningún carácter iconográfico, y esto es lo que he hecho en el punto tercero de la entrada que parecéis haber pasado por alto. El orden del dibujo no puede ser otro que círculo-triángulo-cuadrado, independientemente de sus explicaciones, porque (insisto) se observa perfectamente que el pincel va dejando cada vez menos tinta conforme se va dibujando, desde el círculo muy lleno (de tinta) hasta el cuadrado donde apenas queda (tinta). Esto quizás dé la idea de que las figuras hacia la derecha están por encima de las de la izquierda pero es obvio, creo, que no es así. Sería fácil hacer una prueba con un poco de pintura y un pincel de brocha gorda o con un poco de acuarela.

    La interpretación es asunto diferente que, por cierto, como he señalado ya en otras entradas de esta bitácora, tiene mucho de personal (y, insisto también, va por detrás del goce estético). Pero sí es imprescindible tener una cosa muy clara: cuando estamos hablando de grandes maestros nada se produce al azar y todo, por el contrario, debe tener una correspondencia formal y/o explicativa. Así que si Gibon estuviese ofreciéndonos alguna contraposición occidente/oriente ¿dónde están los elementos que explican dicha dicotomía?. Yo no observo ningún elemento de enfrentamiento en la obra. Y si el triángulo intenta arrastrar al círculo para meterlo dentro del cuadrado ¿cuál sería la explicación?, ¿es, simplemente, un juego?. Lo que intento transmitir es que una interpretación de una obra (abstracta en este caso) no puede ser sólo una buena ocurrencia, debe ser capaz de explicarse por si misma dentro de la obra completa. Chinansky sí ha dado, creo, con un aspecto descriptivo general muy interesante: el desprecio por la perfección de las figuras. Insitiendo, por tanto, en la idea que acabo de exponer esto debería querer decirnos (entre otras cosas) que lo importante no son las figuras en si, sino lo que significa cada una de ellas por separado, lo que significan las tres juntas y lo que significan en el orden en que están dibujadas. Siendo muy breve, para la iconografía general, desde la antigüedad, el círculo representa la perfección y el todo. El triángulo representa al hombre en su triple sentido: físico, psicológico y espiritual. El cuadrado representa los cuatro elementos primordiales: la tierra, el agua, el aire y el fuego.

    Saludos.

  6. Es muy probable que Gibon, ni se planteara nada de lo que aquí estamos debatiendo y su significación sólo sea el resultado de su propia influencia cultural y simbólica. Los símbolos, como todos sabemos son polisémicos, dentro y fuera de su contexto cultural y como bien dice Limia no podemos considerarlos universales en su significación. Esto que digo me lleva a una nueva argumentación que pudiera resultar contradictoria pero que es la base para comprender mi planteamiento inicial sobre el significado de lo que plantea el autor y no queda lejos tampoco de lo que observó Aureliano. Para esta reflexión me baso en los arquetipos (Jung) como representaciones míticas compartidas por toda la humanidad. En este sentido los símbolos que aparecen en el cuadro de Gibón pudieran ser arquetipos universales polisémicos y mediados culturalmente. Esta reflexión me gustaría unirla a la propia evolución del cerebro humano por la que los hemisferios derecho e Izquierdo han desarrollado diferentes cualidades y funciones en virtud de un modo de desarrollo cultural, el hemisferio izquierdo el campo lineal visual occidental y el derecho el campo acústico global oriental. El análisis de Limia sobre los significados de los símbolos está totalmente mediado culturalmente y atribuye significaciones totalmente descontextualizadas, se podría haber significado cualquier representación tetraédrica occidental, como los Tetramorfos (cuadrado), la Trinidad (triangulo) y eternidad (circulo). En realidad desconozco si para el mundo oriental estos símbolos adquieren la misma significación, porque habría que contextuliazarlo para saberlo. En relación al planteamiento de Aureliano es muy sensato entonces y en relación a mi propia significación, entender que el autor haya pretendido acercar el circulo (lejano oriente) a través del triangulo (oriente medio) al cuadrado (Occidente). En cualquier caso los significados pueden ser múltiples, que como digo hay que contextualizar para lograr comprenderlos.

  7. Es tan cierto que los símbolos pueden ser polisémicos, como que existen arquetipos (casi) universales. Y me parece obvio que cualquier símbolo debe estar contextualizado para conocer su correcto significado. Por estas razones no me atrevo a adelantar una interpretación.

    Lo que sí me parece claro es lo que ya he señalado: Gibon dibujó desde el círculo hasta el cuadrado, en ese orden, y lo dibujó con una sola carga de tinta. Entonces nos estaba definiendo un camino: el origen está en el círculo y a través del triángulo se llega al cuadrado. Es una especie de cronograma en sentido etimológico = un gráfico del tiempo. Además los tres elementos están relacionados, el cronograma es evolutivo (o involutivo más bien) y, así, deberían ser tres fases del movimiento o tres momentos esenciales de él. Estas ideas están remarcadas porque, en efecto, Gibon no tiene ningún interés en la perfección de las formas y, a la vez, no existe nada más en el dibujo que pueda desviar nuestra atención, pues lo que se ve a la izquierda parece ser sólo la firma elaborada de Sengai y la impresión en rojo es un sello personal (es decir Gibon ni siquiera quiso incluir aquí, como debería haber sucedido, un haiku de acompañamiento). Nadie escuchó nunca ninguna interpretación del autor a esta obra. Es como si se hubiese sentado a meditar, con la imperfección natural del ser humano, y hubiese querido presentarnos un tratado de historia (de la vida) limpio de consideraciones oportunistas y basado sólo en las esencias insoslayables. Como un pentagrama con las siete notas musicales. Basado en las matemáticas: desde la antigüedad se sabe que el mundo está basado en las matemáticas, en la geometría y en la simetría. En ese tratado, pues, debe estar como mínimo “el todo”, debe estar “el hombre” y debe estar “la naturaleza” y sus mutuas relaciones. Unos trescientos años antes Leonardo da Vinci había dibujado el “Hombre de Vitruvio”: un círculo, un cuadrado y, dentro de ambos, un hombre, queriendo demostrar la esencialidad de las matemáticas y la simetría del universo del que el hombre, por cierto, era el centro. No puede ser de otra manera que el inicio del cronograma sea el inicio del dibujo, es decir, el círculo: el todo, la perfección, pero la perfección vacía, la nada, el universo antes del tiempo. A partir de aquí todo lo demás me parece bastante más nebuloso.

    He leído, por ejemplo, una interpretación según la cual el círculo representa toda la naturaleza, sin principio ni fin; el triángulo es el cuerpo representado por el templo de nuestra forma física; el cuadrado sería la mente representada por una caja de la que intentaría escapar. He leído otra que dice así: “El filósofo D.T. Suzuki, que dio una conferencia en la Columbia University, influyó en la expansión de las ideas zen, incluyendo el amor por lo espontáneo e irregular, la pasión por la simplicidad, la sensibilidad a la naturaleza, la preferencia por la intuición y la sensación sobre el conocimiento, y la autodisciplina y franqueza de la percepción y de la acción. Estas ideas se propagaron a artistas de la costa este y oeste de los E.E.U.U. Suzuki citaba a menudo el trabajo del monje zen japonés Sengai Gibon (1750-1837) cuyo círculo, triángulo, y cuadrado vio como la encarnación del universo. Suzuki interpretó las tres formas fundamentales de Sengai como geometrías de la nada y del infinito, que subrayaron su propia opinión del vacío como la esencia de la iluminación del zen”. Y alguna otra que omito. Todas son respetables y oportunas, pero dejan de lado la forma en que Gibon hizo su dibujo y esto me parece un error de principiante.

    Saludos.

  8. La ke ha liado un rectangulo, triangulo y circulo, anda ke si salen muñekitos, jajajaja.
    Saludos a todos.

  9. Yo veo un esquema Feng Shui, el circulo es el Cielo (la suerte que nos determina al nacer en el tiempo), el triangulo es el ser humano (otro tercio de nuestra suerte en la vida) y el Cuadrado, la tierra.
    Es brutal, por su simplicidad, clave del zen, como decia DaVinci, en la simplicidad esta la perfección; y en este caso se expresa con simbolos clave. No olvidemos que el Zen esta influenciado por el taoismo, y el taoismo segun mis conocimientos tiene una riqueza de simbilismos enorme, basada en la observación de la naturaleza y el universo. El orden, no conozco mejor al autor (cosa que me gustaria) pero es de doble via, osea podria haber empezado por el cuadrado. Personalmente yo lo hubiera dibujado vertical, ¿porque horizontal? ¿porque? ¿porque? necesito un koan ¡ya! jejejeje
    ¡saluditos!

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